“Unidas …” Esto el Maestro relató cuando residía en el (monasterio)
Nigrodhàràma cerca de Kapilavatthu con relación a la pelea del agua.[1] En esa ocasión,
el Maestro se dirigió a sus familiares diciendo: “Gran rey, la disputa mutua
entre familiares no es buena. Aun los animales, en el pasado, en unidad lograron sobreponerse a los enemigos y
alcanzaron seguridad. Pero cuando surgieron disputas, entonces ellos fueron
destruidos.” A pedido de los familiares del rey, que eran sus familiares,
relató la historia del pasado.
En el pasado cuando Brahmadatta reinaba en Baranasi el
Bodhisatta nació como una codorniz y vivía en el bosque con un séquito de
varios miles de codornices. En ese tiempo, un cazador de codornices tenía la
costumbre de ir al lugar donde ellas vivían, imitaba el sonido de codornices y
cuando veía que todas se habían reunido arrojaba la red encima de ellas. Apisonando
los extremos de la red, reduciendo el espacio, los agrupaba, llenaba la bolsa,
regresaba a su casa, las vendía y con ese dinero subsistía.
Entonces, un día el Bodhisatta le dijo a esas codornices:
“Ese cazador va a causar la destrucción de nuestra familia. Yo conozco una
forma por medio de la cual él no nos va a poder atrapar. De hoy en adelante, en
el mero momento en que él arroje la red encima de nosotros, cada uno de
nosotros coloca la cabeza en uno de los agujeros de la red, después levantamos
la red, la llevamos al lugar que deseamos y la dejamos caer en un arbusto
espinoso. De esta forma, escaparemos por debajo de cada uno de nuestros
lugares. Todos ellos estuvieron de acuerdo diciendo “muy bien”. El día
siguiente, cuando el cazador arrojó la red encima de ellos, ellos, siguiendo
exactamente las indicaciones del Bodhisatta, levantaron la red, la dejaron caer
en un arbusto espinoso y cada uno escapó por la parte de abajo. Se hizo tarde
mientras el cazador desenredaba la red del arbusto. Él se fue con las manos
vacías.
A partir del día siguiente, las codornices hicieron lo
mismo. Y el cazador no obteniendo nada, desenredaba la red hasta la puesta del
sol, y regresaba a su casa con las manos vacías. Entonces, su mujer enojada le
dijo “tú regresas con las manos vacías todos los días; me parece que también
debe haber otro lugar donde tú debes proveer el sustento”. El cazador
respondió: “Querida, no hay otro lugar donde proveo el sustento. La verdad es
que esas codornices viven y actúan en unidad. En el mero momento que arrojo la
red, ellas la toman y después de arrojarla en un arbusto espinoso, se escapan. Pero
ellas no vivirán en armonía todo el tiempo. No te preocupes. Cuando ellas
comiencen a reñir, entonces, las aprehenderé a todas y regresaré para hacerte
feliz”. Y pronunció este verso a su esposa:
Unidas van, después de tomar la red, las aves. Cuando ellas reñirán,
entonces, estarán en mi poder.
Después de unos pocos días, una codorniz cuando bajaba al
lugar donde obtenía el alimento accidentalmente pisó la cabeza de otra. La otra
enojada dijo “¿quién pisó en mi cabeza?” Pero aun cuando la codorniz dijo “yo
la pise accidentalmente; no te enojes”, la otra codorniz siguió enojada. Ellas
diciéndose una y otra vez “parece que tú sola levantas la red” comenzaron una
disputa entre ellas. Cuando ellas disputaban, el Bodhisatta pensó: “Cuando hay
disputas no existe seguridad. Ahora, ellas no levantarán la red. Por lo tanto,
perecerán en gran número. El cazador obtendrá su oportunidad. No es posible que
yo viva en este lugar.” Entonces, él con su propio grupo se fue a otro lugar.
Después de algunos días. el cazador regresó, imitó el
sonido de las codornices y cuando todas se habían reunido arrojó la red encima
de ellas. Entonces, una codorniz dijo “dicen que con el mero levantar de la
red, las plumas de la cabeza se caen; ahora, levanta”. Otra dijo “dicen que con
el mero levantar de la red las plumas de las dos alas se caen; ahora levanta”. Así,
no obstante ellas decían “tú levanta, tú levanta” el cazador después de arrojar
la red y agruparlas a todas, llenó la bolsa y regresó a su casa haciendo feliz
a su esposa.
El Maestro diciendo “Así, gran rey, la pelea
entre familiares no es buena. La pelea es la raíz misma de la destrucción”
relató este discurso del Dhamma, mostró la conexión y concluyó la historia. “En
esa ocasión la codorniz necia era Devadatta, la codorniz inteligente era yo
mismo”.
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[1] Se refiere a una
pelea que surgió entre los Sàkyas y los Koliyas por el uso del agua del río
Rohiäì que ambos compartían. Cumbaåakalaha es un compuesto de ‘cumbaåa’
que significa el pedazo de tela de forma circular que se utiliza para
transportar los recipientes de agua y ‘kalaha’, pelea o disputa.
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* Traducido
del pali por Bhikkhu Nandisena. Edición del Sexto Concilio Buddhista. Referencia:
Jàtaka-Aååhakathà i
224-226. Este material
puede ser reproducido para uso personal, puede ser distribuido sólo en forma
gratuita. ©CMBT 2000. Última revisión lunes, 13 de marzo de 2000. Fondo Dhamma Dana. Este documento
requiere la fuente Times Pali.