Traducción española por Marco Antonio Montava
"Volición es Kamma"
-Majjhima Nikāya
El término pali Kamma,
significa literalmente acción o haciendo. Cualquier tipo de acción intencionada
bien sea mental, verbal o física se considera como Kamma. Abarca todo lo que
está incluido en la expresión "Pensamiento, palabra y acción".
Hablando de forma general, todas las acciones buenas y malas constituyen Kamma.
En sentido último, Kamma significa toda volición moral e inmoral (kusala
akusala cetanā).[1] Las acciones involuntarias, sin
intención o inconscientes, aunque técnicamente son hechos, no constituyen Kamma
porque la volición, el factor más importante en determinar el Kamma, está
ausente.[2]
El Buddha dice: "Yo declaro, oh
bhikkhus, que la volición (cetanā) es Kamma. Por medio de la
volición uno realiza una acción con el cuerpo, la palabra y el
pensamiento".
Toda acción volitiva de las
personas, excepto la de los Buddhas y Arahants, se llama Kamma. Se hace una
excepción en estos casos porque ellos están libres de ambos, del bien y del
mal. Ellos han eliminado la ignorancia y el deseo, las raíces del Kamma. "Destruidas
están las semillas de la existencia (khīna-bījā), los
deseos egoístas ya no surgen más", declara el Ratana Sutta. Esto no
significa que los Buddhas y Arahants sean pasivos. Ellos son activos e
infatigables trabajando por el bienestar y felicidad reales de todos. Sus
acciones, ordinariamente consideradas como buenas o malas, carecen del poder
creativo de nuevo Kamma. Conociendo las cosas como son en realidad, finalmente
han roto su encadenamiento cósmico - la cadena de causas y efectos.
Algunas religiones atribuyen estas
desigualdades al Kamma, pero ellas se diferencian del buddhismo cuando declaran
que incluso las acciones sin intención deberían ser consideradas como Kamma.
Según ellas, "el asesino
involuntario de su madre es un horrible criminal. El hombre que sin intención
mata o atormenta de algún modo a un ser viviente no es menos culpable, de igual
forma que un hombre que toca el fuego se quema".[3]
"Esta increíble teoría conduce
a absurdos evidentes".
El embrión y la madre son ambos
culpables de hacer sufrir al otro. Además la analogía del fuego es una falacia
lógica. Por ejemplo, un hombre no sería culpable si consigue que otra persona
realice el asesinato por él, porque uno no se quema si consigue que otro ponga
su mano en el fuego. Por otra parte, las acciones sin intención serían peores
que las acciones intencionadas equivocadas, ya que siguiendo la comparación, un
hombre que tocara el fuego sin saber que quema probablemente se quemaría más
intensamente que el hombre que lo sabe.
En el funcionamiento del Kamma, el
rasgo más importante es la mente. Todas nuestras palabras y acciones son coloreadas
por la mente o la conciencia que experimentamos en cada momento en particular.
"Cuando la mente no está vigilada, la acción corporal no está vigilada;
tampoco la palabra no está vigilada; y tampoco el pensamiento está vigilado.
Cuando la mente está vigilada, la acción corporal está vigilada; también la
palabra está vigilada; y también el pensamiento está vigilado".[4]
"Este mundo es conducido por la
mente, por la mente se mueve. Y todos los hombres poseen la supremacía de la
mente".
"Si uno habla o actúa con una
mente impura, entonces el sufrimiento le sigue del mismo modo que la rueda
sigue la pezuña del buey".[5]
"Si uno habla o actúa con una
mente pura, entonces la felicidad le sigue como una sombra que nunca le
abandona".[6]
La mente inmaterial condiciona todas
las actividades kámmicas.
Kamma no significa necesariamente
acciones pasadas. Kamma abarca tanto acciones pasadas como presentes. Así, en
un sentido, nosotros somos el resultado de lo que fuimos y seremos el resultado
de lo que ahora somos. En otro sentido se debe añadir, que nosotros no somos
totalmente el resultado de lo que fuimos y no seremos absolutamente el
resultado de lo que somos. El presente es sin duda el resultado del pasado y la
causa del futuro, pero el presente no es siempre una referencia exacta de los
dos, el pasado o el futuro; tan complejo es el funcionamiento del Kamma. Por
ejemplo, el criminal de hoy puede ser un santo mañana, la buena persona de ayer
puede ser hoy un vicioso.
Es esta doctrina del Kamma lo que la
madre enseña a su hijo cuando le dice: "Se bueno y serás feliz y te
querremos. Pero si te portas mal, serás infeliz y no te querremos".
Lo similar atrae a lo similar. El
bien genera bien. El mal origina maldad. Esta es la ley del Kamma.
En breve, el Kamma es la ley de
causa y efecto en la esfera ética, o como prefieren decir algunos escritores
occidentales "la influencia de las acciones".
Kamma y Vipāka
Kamma es acción, y Vipāka, fruto o
resultado, es su reacción. Igual que cualquier objeto es acompañado y seguido
por su sombra, así también cualquier actividad volitiva es acompañada
inevitablemente por su correspondiente efecto. Así como la simiente potencial
es Kamma, el fruto que surge del árbol es Vipāka, efecto o resultado. Así
como Kamma puede ser sano e insano, así Vipāka, resultado, puede ser sano
e insano. Así como Kamma es mental, así Vipāka es también mental; es
experimentado como felicidad o beatitud, infelicidad o miseria según la
naturaleza de la semilla kámmica. Anisamsa son las condiciones materiales
ventajosas concomitantes de Vipāka, como prosperidad, salud y longevidad.
Cuando las condiciones materiales
concomitantes de Vipāka son desventajosas, éstas se conocen como ādinava
(consecuencias insanas) y se manifiestan como pobreza, fealdad, enfermedad,
corto lapso de vida y similares.
Se entiende por Kamma a los tipos de
conciencias mundanas sanas e insanas (kusala akusala lokiya citta), y
por Vipāka a los tipos de conciencias mundanas resultantes (lokiya
vipākacitta).
Según el Abhidhamma,[7] el Kamma constituye los doce tipos
de conciencias insanas, ocho tipos de conciencias sanas de la esfera de los
sentidos (kāmāvacara), cinco tipos de conciencias sanas de la
esfera de la materia sutil (rūpāvacara), y cinco tipos de
conciencias sanas de la esfera inmaterial (arūpāvacara).
Los ocho tipos de conciencias
ultramundanas (lokuttara) no son consideradas como Kamma, porque ellas
tienden a erradicar las raíces del Kamma. En ellas el factor predominante es la
sabiduría (paññā) mientras que en las mundanas es la volición
(cetanā).
Los nueve tipos de conciencias sanas
de la esfera de la materia sutil y de la esfera inmaterial son las cinco
jhānas rūpāvacara y las cuatro jhānas (absorciones)
arūpāvacara que son puramente mentales.[8]
Las palabras y acciones son causadas
por los primeros veinte tipos de conciencias mundanas. Las acciones verbales
son realizadas por la mente por medio del habla. Las acciones corporales son
realizadas por la mente mediante el instrumento del cuerpo. Las acciones
puramente mentales no tienen otro instrumento aparte de la mente.
Estos veintinueve[9] tipos de conciencias se denominan
Kamma porque tienen el poder de producir sus correspondientes efectos
automáticamente, independientemente de cualquier agente externo.
Los tipos de conciencias que uno
experimenta como consecuencias inevitables de sus pensamientos sanos e insanos
se denominan conciencias resultantes de la esfera de los sentidos. Los cinco
tipos de conciencias resultantes de la esfera de la materia sutil y los cuatro
tipos de conciencias resultantes de la esfera inmaterial se denominan
Vipāka o fruición del Kamma.
Nosotros recogemos de lo que
sembramos, en cualquier lugar y en cualquier momento, en esta vida o en un
nacimiento futuro. Lo que hoy recogemos es lo que hemos sembrado bien en el
presente, bien en el pasado.
El Samyutta Nikāya[10] declara:
"Según la semilla que
sembramos,
así será el fruto que recojamos.
El bondadoso (obtendrá) bien.
El malvado, mal (recoge).
Sembrada y bien cultivada está la
semilla.
Y tú disfrutarás su fruto".
Kamma es una ley en sí misma que
opera en su propio campo sin la intervención de ningún organismo gobernante
independiente externo.
La potencialidad de producir sus
correspondientes efectos es inherente al Kamma. La causa produce el efecto, del
efecto se deduce la causa. La semilla produce el fruto, del fruto se deduce la
semilla, así es su interrelación. De igual modo son el Kamma y su efecto.
"El efecto ya está presente en
la causa".
Felicidad y miseria, que son las
suertes habituales de la humanidad, son los efectos inevitables de sus causas.
Desde un punto de vista buddhista no son ni recompensas ni castigos, asignados
por un poderoso gobernador sobrenatural y omnisciente, a una alma que ha
realizado el bien o el mal. Los teístas que intentan explicar todas las cosas
por medio esta vida temporal y una vida futura eterna, ignorando el pasado,
pueden creer en un juicio después de la muerte y pueden considerar la felicidad
y miseria presentes como bendiciones y maldiciones otorgadas en su creación por
un Gobernante Divino omnisciente y omnipotente, que sentado en su reino celeste
está controlando desde arriba los destinos de la raza humana. El buddhismo que
niega insistentemente un alma inmortal creada arbitrariamente, cree en una
justicia y ley natural que no pueden ser interrumpidas ni por un Dios
todopoderoso ni por un Buddha de compasión infinita. Según esta ley natural,
los actos producen sus propias recompensas y castigos al individuo que las
realiza, bien sea que la justicia humana actúe o no.
Hay gente que opina de este modo:
Por lo tanto, ustedes los buddhistas también administran el opio de la doctrina
kámmica a los pobres diciendo:
"Ahora estás siendo oprimido
debido a tu Kamma insano pasado. Él ha nacido rico debido a su Kamma sano
pasado. Permanece satisfecho con tu condición humilde, pero practica el bien
para ser próspero en tu próxima vida.
Ahora estás siendo oprimido debido a
tu Kamma insano pasado. Éste es tu destino. Se humilde y soporta pacientemente
tus sufrimientos. Realiza el bien en la vida presente. En verdad que tú puedes
disfrutar de una vida mejor y más feliz después de la muerte".
La doctrina buddhista del Kamma no
expone estos puntos de vista fatalistas. Ni justifica una justicia después de
la muerte. El Buddha con compasión infinita, que no tenía ninguna segunda
intención ni motivos egoístas, no predicaba esta ley del Kamma para proteger a
los ricos y reconfortar a los pobres prometiéndoles una imaginaria felicidad
después de la presente vida.
Según la doctrina buddhista del
Kamma, uno no está siempre sujeto por una férrea necesidad, porque el Kamma no
es ningún destino ni predestinación impuesta sobre nosotros por un misterioso y
desconocido poder al que nosotros nos debamos someter sin remedio. Son los
propios hechos los que reaccionan sobre uno mismo, y por tanto cada uno tiene
la capacidad de desviar el curso del Kamma en mayor o menor grado. Cuán lejos
va uno a poder desviarlo depende de uno mismo.
La Causa del Kamma
La ignorancia (avijjā) o
no conocer las cosas como son en realidad, es la principal causa del Kamma.
Dependiendo de la ignorancia surgen las actividades kámmicas (avijjā
paccayā samkhārā), declara el Buddha en el Paticca
Samuppāda (Origen Condicionado).
Junto con la ignorancia está su
deseo asociado (tanhā), la otra raíz del Kamma. Las malas acciones
están condicionadas por estas dos causas o raíces. Todas las buenas acciones de
un ser ordinario (puthujjana), a pesar de estar asociadas con las tres
raíces sanas de desapego (alobha), benevolencia (adosa) y
sabiduría (amoha) se consideran no obstante como Kamma ya que las dos
raíces insanas de ignorancia y deseo siguen latentes en el individuo. Los tipos
de conciencias del sendero ultramundano (maggacitta) no se consideran
Kamma porque tienden a erradicar las raíces.
El Realizador del Kamma
¿Quién es el realizador del Kamma?
¿Quién recibe los frutos del Kamma? ¿Es una especie de agregado material sobre
un alma?
En respuesta a estas sutiles
preguntas, el venerable Buddhaghosa escribió en el Visuddhi Magga:
"No hay realizador de las
acciones,
ni hay el que recoge sus frutos,
sólo partes constituyentes que
fluyen,
esto es en verdad el recto entendimiento".[11]
Según el buddhismo hay dos
realidades, la convencional y la última. La realidad convencional es la verdad
ordinaria aparente (sammuti sacca). La realidad última es la verdad
abstracta (paramattha sacca).
Por ejemplo, la mesa que vemos es
realidad convencional. En sentido último la denominada "mesa"
consiste en fuerzas y cualidades.
Para propósitos ordinarios un
científico usaría el término agua, pero en el laboratorio lo denominaría como H2O.
De igual forma se usan para
propósitos convencionales términos tales como hombre, mujer, ser, yo, etc. Las
también denominadas formas pasajeras consistentes en fenómenos psico-físicos
que están cambiando constantemente, no permanecen iguales durante dos momentos
consecutivos.
Por tanto el buddhismo no cree en
una entidad inmutable, en un actor separado de la acción, en un perceptor separado de la percepción, en un
sujeto consciente por detrás de la conciencia misma.
¿Quién es entonces el realizador del
Kamma? ¿Quién experimenta sus efectos?
El realizador es la propia volición
o voluntad (cetanā). El que recoge los frutos de las acciones son las
sensaciones mismas (vedanā). Aparte de estos puros estados mentales (suddhadhammā)
no hay nadie que siembre ni nadie que recoja.
Dice el Venerable Buddhaghosa, que
así como en el caso de ese grupo de elementos de materia que se conocen bajo el
nombre de árbol, en cuanto florece el fruto se dice que el árbol produce frutos
o que "el árbol da fruto", del mismo modo en el caso de los
"agregados" (khandhas) que se conocen bajo el nombre de Deva o
hombre, en cualquier momento que aparezca la fruición de felicidad o miseria se
dice que "este Deva o este hombre es feliz o miserable".
A este respecto, los buddhistas
están de acuerdo con el profesor William James cuando, a diferencia de
Descartes, afirma:
"El pensamiento mismo es el
pensador".[12]
¿Dónde Reside el Kamma?
"Guardado en la psique",
escribió un cierto psicoanalista, "pero el registro entero sin excepción
de cada una de las experiencias que el individuo haya pasado, de cada
influencia sentida y de cada impresión recibida, normalmente es inaccesible y
puede ser alcanzado sólo por algunos. La mente subconsciente no es sólo un
registro indeleble de experiencias individuales sino que también retiene las
impresiones de los impulsos y tendencias primitivas, que lejos de estar
superadas como nosotros consideramos en los hombres civilizados, están activas
subconscientemente y listas para surgir con una fuerza desconcertante en
momentos inesperados".
Un buddhista haría la misma
afirmación pero con una modificación de suma importancia. No está situada en
ninguna hipotética "psique", ya que no hay pruebas de ningún tal
receptáculo o almacén en esta siempre cambiante y compleja maquinaria que es el
hombre; pero cada una de las experiencias que el denominado ser haya pasado,
cada influencia sentida, cada impresión recibida y cada característica -divina,
humana o animal- desarrollada depende de la continuidad o flujo psico-físico
individual. En resumen, toda la fuerza kámmica depende del flujo mental
dinámico (citta santati), siempre listo para manifestarse en múltiples
fenómenos en cuanto surja la ocasión.
El Rey Milinda preguntó al Venerable
Nāgasena: "Venerable señor, ¿Dónde reside el Kamma?"
Respondió el Venerable Nāgasena:
"Oh, Mahārāja, no es posible decir que el Kamma reside en algún
punto de esta fugaz consciencia ni en ningún otro lugar del cuerpo. Pero
dependiendo de la mente y la materia, se manifiesta sí mismo en el momento
oportuno, así como no se dice que los mangos residen en algún lugar del árbol
de mangos, pero permanecen latentes dependiendo del árbol y florecen a su
debido tiempo".[13]
Ni el viento ni el fuego están
situados en un lugar en particular, ni el Kamma se sitúa en ningún lugar dentro
o fuera del cuerpo.
El Kamma es una fuerza individual, y
es transmitida de una existencia a otra. Desempeña el papel principal en la
determinación del carácter y explica los fenómenos maravillosos de los genios,
niños prodigios, etc. La clara comprensión de esta doctrina es esencial para el
bienestar del mundo.
* *
* * *
* Capítulo 19 (What is Kamma?) del libro The Buddha and
His Teachings por Narada Mahathera. Traducción española por Marco Antonio Montava con permiso de la
Buddhist Publication Society (BPS). Versión original ©Buddhist Publication
Society 1997. La fuente usada en este documento
es Times New Roman que contiene algunas de las marcas diacríticas de la Lengua
Pali. Las demás marcas diacríticas han sido representadas usando las letras
normales. Este material
puede ser reproducido para uso personal, puede ser distribuido sólo en forma
gratuita. Traducción española ©CMBT 2002. Última revisión 30 de January de 2002. Fondo Dhamma Dana.
[2] Anguttara Nikāya
iii. p. 415, The Expositor, parte I 117; Atthasālini, p.88.
[3] Ver Poussin. The Way to
Nirvāna, p.68.
[4] Atthasālini p.
68, The Expositor, parte I, p.91.
[5] Dhammapada, V.1.
[6] Dhammapada, V.2.
[7] Ver Compendium of Philosophy, - Abhidhammattha Sangaha, capítulo 1; Manual of Abhidhamma, capítulo 1.
[8] N. del T.: 5 jhanas de la esfera de la materia sutil y 4 jhanas de la esfera inmaterial.
[9] 20+5+4=29
[10] Vol. 1, p.227; Kindred
Sayings, parte 1, p. 293.
[11] Vol. ii, p.602, Ver Warren, Buddhism
in Translations, p.248. The Path of Purity, iii, p.728. “Kammassa
kārako natthi - vipākassa ca vedako. Suddhadhammā pavattanti –
ev’ etam samma dassanam”.
[12] Psychology, p.216.
[13] Ver
Visuddhi Magga, ch XVII.