“Este cuerpo de carne y sangre lo llevo sólo por el bienestar del mundo”
Sri Sanghabodhi
En
las enseñanzas del Buddha, para la realización de la meta final, hay tres modos
de iluminación (bodhi) que un aspirante puede elegir de acuerdo con su
temperamento particular. Éstos son (i) ‘savakabodhi’,
(ii) ‘paccekabodhi’ y (iii) ‘sammasambodhi’.
‘Savakabodhi’
es la iluminación de un discípulo, literalmente uno que escucha. A éste se le
conoce como el ideal del Arahant (literalmente un merecedor de respeto,
uno sin pasiones). Aquel que aspira a ser un Arahant generalmente busca
la guía de un instructor superior iluminado. Para un aspirante moralmente
avanzado en el camino de la iluminación, una ligera indicación de un maestro
comprensivo será suficiente. Por ejemplo el venerable Sariputta alcanzó el
primer estado de santidad al escuchar solo la mitad de un verso expuesta por el
Arahant Assaji. La desdichada Patacara quien había perdido a todos sus
seres queridos bajo circunstancias trágicas, alcanzó el estado de Arahant
al observar el agua con que estaba lavando sus pies. Kisagotami quien imploró
al Buddha para que resucitara a su hijo, alcanzó la santidad al observar como
se extinguía una lámpara. Cula Panthaka, quien durante cuatro meses no había
podido memorizar un verso, alcanzó el estado de Arahant al meditar sobre
la impermanencia mientras sostenía en sus manos a la luz del sol un lienzo
blanco limpio.
Después de alcanzar su meta un Arahant dedicará el resto de su vida a servir a otros buscadores de paz por medio del ejemplo y precepto. Primero él se purifica a sí mismo y despues trata de purificar a otros exponiendo sus enseñanzas que el mismo ha seguido. Un Arahant está más calificado para enseñar el Dhamma que un maestro mundano ordinario, que no ha comprendido la verdad, ya que él habla de su experiencia personal.
No
hay nada egoísta en el noble ideal del Arahant, pues este estado se
alcanza sólo a través de la erradicación de todas las formas de egoísmo. El
auto engaño y el egoísmo son algunas de las cadenas que han de ser eliminadas
para obtener el estado de Arahant. Los hombres y mujeres sabios que
vivieron en la época del Buddha y otros que vivieron posteriormente se
beneficiaron con la oportunidad dorada ofrecida por él de alcanzar la
iluminación en esta misma vida.
‘Paccekabodhi’ es la iluminación independiente de una persona desarrollada que alcanza su meta por su propio esfuerzo sin buscar ninguna ayuda externa. A ese tipo de persona se le denomina ‘Pacceka Buddha’, Buddha Privado, porque a él le falta el poder de purificar y servir a otros exponiendo el Dhamma que él mismo ha descubierto. Sin embargo, él enseña moralidad.
‘Paccekas Buddhas’ surgen durante aquellos periodos en que la enseñanza no
existe. Su número no está limitado a un tiempo particular como es el caso de
los ‘Samma-Sambuddhas’. Aunque el Buddha Gotama de la era actual ya murió,
nosotros aún estamos viviendo en un ciclo de Buddha pues la enseñanza aún
existe en su pureza prístina. Durante ese periodo no surgen Pacceka Buddhas. En
el Khaggavisana (Sutta Nipata) se conservan algunas sabias declaraciones de
Pacceka Buddhas. Unas pocas son citadas a continuación:
1-
Dejando
a un lado el garrote hacia todos los seres, sin hacer daño a ninguno de ellos,
que uno no anhele a hijos ni amigos, sino vaga solo como el rinoceronte.
2-
El
afecto surge de la intimidad y de ello resulta la pena. Al darse cuenta que el
mal surge del afecto, vaga solo como rinoceronte.
3-
Ciertamente
nosotros elogiamos el valor de la camaradería. Uno debería asociarse con
iguales o superiores. Sin ellos, lleva una vida intachable y vaga sólo como un
rinoceronte.
4-
Variados,
dulces y encantadores son los placeres. Ellos seducen el corazon en diversas
formas. Reconociendo su amenaza, vaga solo como un rinoceronte.
5-
Frío,
calor, hambre, sed, viento, sol, mosquitos y serpientes –vence a todos ellos y
vaga solo como un rinoceronte.
6-
Como
el leon que no tiembla ante cualquier ruido, como el viento que no se aferra a
los hilos de la red, como el loto que no se ensucia en el lodo, vaga solo como
un rinoceronte.
7- En el momento oportuno uno
debería cultivar amor benevolente, ecuanimidad, compasión, liberación, regocijo
altruista, y sin ser afectado por el mundo, vagar solo como el rinoceronte.
‘Sammasambodhi’
es la suprema iluminación del ser más desarrollado, más compasivo, más amoroso
que conoce todo. Aquel que alcanza esta iluminación (bodhi) se
denomina Samma-Sambuddha, literalmente
uno completamente iluminado. Es llamado así porque él no sólo comprende el Dhamma
por su propio esfuerzo y sabiduría, sino que también expone la doctrina de los
buscadores de la verdad para purificarlos y salvarlos de sus eternamente
recurrentes ciclos de nacimientos y muertes. A diferemncia de los Buddhas
privados, un Buddha Supremo es semejante a ciertos arboles que producen una
sola flor; un Buddha Supremo sólo surge en una época particular.
Aquel
que aspira a alcanzar el estado de un Samma-sambuddha es llamado un Bodhisatta.
Este ideal del Bodhisatta es el más refinado y el más bello que puede haber.
¿En este mundo egocéntrico? ¿Qué cosa más noble puede ser concebida que una
vida de servicio y pureza?
Aquellos
que en el curso de su vagar en el samsara desean servir a otros y
alcanzar la perfección final, son libres de buscar el ideal del Bodhisatta,
pero no es obligatorio que todos deban luchar por alcanzar el estado de Buddha,
el cual es practicamente imposible. Algunos críticos que sostienen que el ideal
Bodhisatta se desarrolló para contrarrestar la tendencia a una vida monástica
enclaustrada, plácida e inerte, sólo revelan ignorancia del Dhamma de Buddha
puro.
El
Abhisamayalankara-Aloka, un tratado tardio en sánscrito, un subcomentario del
Prajña Paramita declara lo siguiente:
Los grandes discípulos (Sravakas), habiendo alcanzado las dos
formas de iluminación (es decir, Sravaka y Pratyeka Buddha) con y sin residuo,
permanecen con su mente llena de miedos ya que ellos carecen de gran compasión
y de sabiduría superior (uru karuna prajña vaikalyena). Debido a la
cesación de la fuerza de vida producida por la fuerza biótica previa, la
realización de Nirvana es posible. Pero en la realidad los (santos hinayanas)
sólo poseen ese aparente Nirvana el cual se llama el Nirvana que semeja una luz
que se extingue. El nacimiento en las tres esferas de la existencia ha cesado,
pero después de que su existencia mundana ha llegado a su fin, los Arahants
nacen en la más pura esfera de actividad buddhista, en el plano no afectado (anasravadhatu),
en un estado de perpetuo éxtasis y permaneciendo entre los pétalos de flores de
loto (padmaphutesu jayante). Después el Buddha Amitabha y otros Buddhas
semejantes al sol surgen con el objetivo de remover la ignorancia subyacente.
Después los Arahants hacen su esfuerzo creativo por la iluminación
suprema y aunque ellos se encuentran en un estado de liberación, actúan (en el
mundo fenoménico) como si estuvieran haciendo un descanso al infierno.
Gradualmente habiendo acumulado todos los factores para la realización de la
iluminación, ellos llegan a ser maestros de seres vivientes (es decir Buddhas).
Éste
es un punto de vista absolutamente fantástico por completo ajeno al espíritu de
las enseñanzas originales de Buddha.
Se
argumenta que el estado de Arahant es egoista y que todos deben
esforzarse por alcanzar la Buddheidad para salvar a otros. Uno podría
preguntarse: ¿Cuál es el objeto de alcanzar la Buddheidad? ¿Es hacer que otros
alcancen el estado de Arahant y salvarlos? Si esto es así, la conclusión
lógica es que la Buddheidad en sÍ misma alimenta el egoísmo lo cual es absurdo.
La
Buddheidad es indiscutiblemente el mejor y más noble de los tres ideales, pero
no todos son capaces de alcanzar este elevado ideal. Seguramente no todos
pueden ser Einstein o Newton. Tambien deben haber científicos menores que ayuden
al mundo de acuerdo con sus capacidades.
El
término Pali ‘Bodhisatta’ está compuesto de dos términos: ‘Bodhi’ que significa
sabiduría o iluminación y ‘satta’ que significa dedicado o inclinado hacia. Por
lo tanto un Bodhisatta significa uno que está dedicado a la sabiduría o
iluminación. La forma sánscrita debería ser Bodhisakta, pero el término popular
es Bodhisattva que significa “ser de sabiduría” o un aspirante a convertirse en
Buddha. Este término se aplica generalmente a cualquiera que se esfuerza por la
iluminación, pero en el sentido estricto del término se debería aplicar sólo
exclusivamente a aquellos que están destinados a ser iluminados Supremos.[1]
En
un sentido todos son Buddhas potenciales, pues la Buddheidad no es una
prerrogativa especial de una persona especialmente agraciada.
Debe
señalarse que los buddhistas no creen que en todos nosotros yace dormida una
chispa divina que necesita desarrollarse. Ellos rechazan la existencia de un
creador, pero están concientes de las posibilidades innatas y el poder creativo
del hombre.
El
buddhismo rechaza la existencia de un alma permanente que trasmigra de vida en
vida adquiriendo todas las experiencias posibles. En lugar de un alma
incambiable, la llamada esencia del hombre, propone un flujo dinámico en que
hay una identidad en proceso.
Como
un hombre el principe Siddhartha, por su propia voluntad, sabiduría y amor
alcanzó la Buddheidad, el más elevado estado de perfección al que un ser puede
aspirar y reveló a la humanidad el único camino que conduce a ella.Una
característica singular del buddhismo es que cualquiera puede aspirar al estado
de maestro si hace el esfuerzo necesario.El Buddha no pretende tener el
monopolio de la Buddheidad. Ella no es una suerte de proceso evolutivo. Ella
puede ser obtenida por nuestro propio esfuerzo sin la ayuda de otro. El Buddha
no condena a los hombres considerándolos miserables pecadores, sino por el
contrario los alienta diciendo que ellos son puros de corazón al ser
concebidos. En lugar de descorazonar a sus seguidores creándoles un complejo de
inferioridad y reservando el sublime estado de la Buddheidad para él mismo, él
los alienta e inspira a emularlo.
Un Bodhisatta no necesita ser un Buddhista. Nosotros podemos encontrar
Bodhisattas eternamente amorosos entre los buddhistas de hoy aunque ellos
pueden ser inconscientes de sus elevadas aspiraciones y Bodhisattas se pueden
encontrar también entre otras religiones.
De acuerdo con el buddhismo hay tres tipo de
Bodhisattas: Bodhisattas intelectuales (Paññadhika),Bodhisattas
devocionales (Saddhadhika) y Bodhisattas energéticos (Viriyadhika).
Estos tres tipos de Bodhisattas corresponden a tres tipos: Jñana Yogi, Bhakti
Yogi y Karma Yogi del hinduismo. Los Bodhisattas intelectuales son
menos devocionales y más energéticos; los devocionales son menos energéticos y
más intelectuales; los energéticos son menos intelectuales y más devocionales.
Pocas
veces, si es que existen, estas tres características se encuentran
armónicamente combinadas en una persona. El Buddha Gotama es citado como
perteneciente al grupo intelectual. De acuerdo con los libros el tipo
intelectual alcanza la Buddheidad en un periodo corto, el devocional en un
periodo más largo y el energético en un periodo aún más largo.
Los
Bodhisattas intelectuales se concentran más en el desarrollo de la sabiduría y
en la práctica de la meditación más que en la observación de las formas
exteriores de culto y reverencia. Ellos se guían siempre por la razón y no
aceptan nada desde una creencia ciega. Ellos no se rinden o entregan y no son
esclavos ni de un libro ni de un individuo. Ellos prefieren meditar en soledad.
Con sus silenciosos pero poderosos pensamientos de paz que se irradian desde su
retiro solitario ellos suministran ayuda moral a la humanidad doliente.
El
elemento de fe –saddha o verdadera confianza– es predominante en los
Bodhisattas devocionales. Con saddha como su acompañante ellos alcanzan
su meta. Estos Bodhisattas tienen un vehemente interés en todas las formas del
culto o reverenciales. La imagen del Buddha es para ellos una gran inspiración.
Es
importante comprender que los buddhistas no adoran una imagen, ellos reverencia
lo que está representa y refleja de las virtudes del Buddha. Cuanto más piensan
en el Buddha más lo aman. Esta es la razón por la que el buddhismo no censura
estas formas externas de homenaje aunque la práctica es más recomendable e
indudablemente superior. Pero el intelecto seco tiene que ser aromatizado con saddha
(fe) para obtener resultados satisfactorios. También la fe (saddha)
excesiva puede algunas veces ser perjudicial, ella debe ser refrenada por la
sabiduría.
Los
energéticos siempre buscan oportunidades para servir a otros. Nada les produce
más placer que el servicio activo. “Para ellos trabajar es felicidad y
felicidad es trabajar”. Ellos no son felices a menos que estén activos. Como
dijo el rey de Sri Lanka Sanghabodhi: “Este cuerpo de carne y sangre lo llevo
sólo por el bienestar y felicidad del mundo”. Ellos viven no sólo para ellos
mismos sino también para los otros.
El
espíritu de servicio desinteresado es una de las principales características de
todo Bodhisatta. Con implacable energía ellos trabajan no como esclavos sino
como maestros. Ellos no ambicionan ni nombre ni fama. Ellos están solamente
interesados en servir. Para ellos es irrelevante si los otros reconocen sus
desinteresados servicios. Ellos son completamente indiferentes al elogio o la
crítica. Ellos se olvidan de sí mismos en su desinteresado servir a otros.
Ellos están dispuestos a sacrificar sus vidas si con ello pueden salvar a otros
seres.
Un
Bodhisatta que se olvida de sí mismo en servir a los demás deberá practicar karuna
y metta (compasión y benevolencia) hasta un grado excepcionalmente
elevado. Un Bodhisatta desea el bienestar del mundo. Él ama a todos los seres
como una madre ama a su único hijo. Él se identifica con todos. Para el nada es
más placentero que pensar que todos son sus hermanos y hermanas. Él es como una
madre, un padre, un amigo, un maestro de todos los seres.
“La
compasión de un Bodhisatta consiste en realizar la igualdad de uno con los
otros e incluso la sustitución de los otros por uno mismo”. Cuando él actúa de
esta manera pierde la noción de “yo” y no encuentra diferencias entre él y los
demás. Él devuelve bien por mal y es capaz de ayudar sin que se lo pidan a las
personas que lo han agraviado, pues él sabe que la “fuerza de un maestro
religioso es su paciencia”.
“Habiendo sido vilipendiado, él no lo hace;
habiendo sido golpeado, él no golpea;
habiendo sido molestado, él no molesta. Su capacidad de perdonar es
infalible, como la madre tierra que sufre en silencio todo lo que se hace”.
* * * * *
* Capítulo 40 (The Bodhisatta Ideal) del libro The
Buddha and His Teachings por Narada Mahathera. Traducción española por Alejandro Córdova. Traducción española
con permiso de la Buddhist Publication Society (BPS). Este material puede ser
reproducido para uso personal, puede ser distribuido sólo en forma gratuita. Traducción española ©CMBT 2000. Última revisión viernes 8 de septiembre de 2000. Fondo Dhamma Dana.
[1] El Prof. Rhys Davis escribe en
su obra Buddhist Birth Stories (p. xxxiv): “Hay un romance religioso llamado
Barlaam y Joasaph en donde se relata la historia de un príncipe indio que fue
convertido por Barlaam y se hizo
ermitaño. El lector se sorprenderá de escuchar que la historia está tomada de
la vida del Buddha y Joasaph es simplemente el Buddha bajo otro nombre. La
palabra Joasaph o Joasaphat es simplemente una forma corrupta de la palabra
‘Bodisat’. ‘Joasaph’ en escritura árabe es también escrito ‘Yudasatf’ y ésta, a
través de una confusión entre las letras árabes ‘y’ y ‘b’, es Bodisat”. Véase Encyclopaedia of Religion and Ethics.
Vol. 7 pág. 567.