HACIA NIBBANA POR EL ÓCTUPLE NOBLE SENDERO*


VENERABLE MAHASI SAYADAW


Traducción de Ronald Martínez Lahoz

 

Prólogo

Introducción

Antecendentes del Sutta

Petición de Subhaddha para ver a Buddha

La pregunta de Subhaddha y la contestación de Buddha

La práctica del Óctuple Noble Sendero

Cómo hacer que las enseñanzas de Buddha perduren

El desarrollo del Noble Óctuple Sendero

Cómo conocer la verdadera naturaleza de las cosas

Las clases de visiones cabales

Las últimas palabras de Buddha a Subhaddha

Subaddha se convierte en un Arahant

Notas

 

 

PRÓLOGO A LA PRESENTE EDICIÓN

 

            Hace dos años, luego de un retiro de varios meses en el Centro de Meditación de Mahasi en Myanmar (Birmania), tuve la idea de traducir algunos de los discursos que ofreciera este gran yogui birmano que murió en el 1982. Pensé que era la mejor manera de estudiar buddhismo y contribuir a la difusión del Dhamma para las personas hispanohablantes.

            El Venerable U Silananda fue quien escogió, para la primera traducción al español de discursos de Mahasi, el libro To Nibbana Via the Noble Eightfold Path. Ésta es una traducción del birmano al inglés por U Htin Fatt (Maung Htin) que incluía dos discuros más, Saraniya Dhamma y Mahapaccavekkhana. La publicación original es del 1980 por la Buddha Sasana Nuggaha Organization, Mahasi Thathana Yeiktha, de Rangún, Birmania.

            El Venerable U Nandisena fue quien aclaró y comentó muchos de los pasajes que en la traducción al inglés estaban oscuros o que mi impericia impedían traducir con corrección. Mi amigo, el Dr. Carlos Varo, editó la traducción con mucha dedicación. La Dra. Ivette López le dio una última revisión de estilo.

            En la traducción tomé en consideración el asunto del género con el fin de que a las mujeres y los hombres, que lean estos discursos, se les facilite comprender el Dhamma como el sendero de liberación para todos los seres, no importa sexo o preferencia sexual. Mahasi no ofreció sus discursos de esta manera.

            Los discursos pueden resultar difíciles de entender en su totalidad para algunas personas que recién entran en contacto con esta tradición contemplativa del Buddhismo Theravada. Hay que recordar, sin embargo, que el buddhismo no puede ser comprendido cabalmente sin una buena práctica meditativa y algún contacto con la Sangha.

            Confío que con esta primera publicación del recién creado Centro de Meditación y Estudios Buddhistas del Caribe contribuyamos a la expansión del Dhamma en esta parte del planeta.

 

 

                                    Ronald Martínez Lahoz

                                                                        Naranjito, Puerto Rico, 1998


INTRODUCCIÓN

 

 

La presente obra es la traducción al español del libro To Nibbana via the Noble Eightfold Path del Venerable Monje Sayadaw Mahasi Sayadaw (1904-1982). El venerable autor, un destacado monje buddhista Theravada, originario de Birmania (actualmente Myanmar), fue uno de los líderes del Sexto Concilio Buddhista (Rangún, 1954)—la última gran congregación de monjes Theravadas para recitar y editar los Textos Pali, Comentarios y Sub-comentarios—y también un famoso y exitoso maestro de meditación. Sus enseñanzas acerca de la práctica de la meditación cabal (vipassana) se han esparcido mucho más allá de las fronteras de su país natal y hoy, tanto en Occidente como en Oriente, se encuentran centros y monasterios dedicados a la práctica del ‘método de Mahasi,’ como comúnmente se denomina su método de meditación buddhista.

            El Venerable Monje Mahasi Sayadaw fue autor de varios libros en su lengua natal y también en pali, el lenguaje sagrado del Buddhismo Theravada. Algunos de éstos han sido traducidos al inglés para beneficio de una mayor audiencia. El lector y la lectora descubrirán que el principal interés del autor es difundir el aspecto práctico de las enseñanzas de Buddha. Un claro ejemplo de ello es la presente obra, en la que el autor, siguiendo el ejemplo de los antiguos comentaristas, toma un corto pasaje del Mahaparinibbana Sutta, el Discurso que relata los incidentes previos y posteriores a la muerte de Buddha, y desarrolla una magistral exposición acerca del Sendero que conduce a Nibbana.

Hacia Nibbana por el Noble Óctuple Sendero se compone de tres partes. La primera parte, que representa aproximadamente la mitad del libro y le da su nombre, consiste en una plática que el Venerable Monje Mahasi Sayadaw pronunció en 1971 acerca de las enseñanzas de Buddha al asceta Subhada. Las dudas y preguntas de Subhada a Buddha momentos antes de la muerte de éste aún reverberan en los oídos de aquellos y aquellas que leen el Mahaparinibbana Sutta: ¿Existen ascetas fuera de las enseñanzas de Buddha que han realizado la Verdad? El lector y la lectora encontrarán, no solamente la respuesta a esta pregunta, sino también una completa exposición del Noble Óctuple Sendero, de acuerdo con los antiguos comentarios y el comentario del autor. Es costumbre de los monjes birmanos cuando dan pláticas y conferencias, mezclar el material canónico, la Palabra de Buddha, con las explicaciones de los comentarios y también con sus propias explicaciones. Y éste es el caso del material contenido en este libro. La lectora y el lector deberán tener en mente que la intención del autor es práctica, hacer la doctrina fácilmente accesible a los oyentes, generalmente laicos y laicas.

La segunda parte es una plática acerca del saraniya-dhamma, acciones que promueven el recuerdo de aquél o aquella que las realiza. En cierta ocasión, surgió una disputa entre los miembros de la orden de monjes y Buddha expuso seis clases de acciones que conducen a la armonía y bienestar de aquellos y aquellas que las practican. Estas seis clases de acciones se explican en esta sección del libro. La tercera y última parte, acerca de los principios de auto-evaluación, mahapaccavekkhana, trata de las cualidades de aquellos y aquellas que han alcanzado alguno de los estados de santidad.

            Las tres pláticas que componen este libro fueron expuestas por el venerable autor a una audiencia ya familiarizada con los conceptos buddhistas y con muchos de los términos pali, incorporados a la lengua birmana, tales como ariya (noble), magga (sendero), sila ( moralidad), pañña (sabiduría o conocimiento), etc. Birmania (Myanmar) es un país buddhista y la mayoría de las personas desde la infancia aprenden los fundamentos del buddhismo, como las Cuatro Nobles Verdades y las Tres Características. Es por esta razón que el autor utiliza los términos pali continuamente para dar sus explicaciones. Es de esperar que la abundancia de términos pali usados en esta obra no presente un gran inconveniente para los hispanohablantes interesados en las enseñanzas de Buddha. Más bien, es de esperar que inciten a la reflexión y conduzcan a un estudio profundo del buddhismo.

El traductor de este libro, Ronald Martínez Lahoz, es profesor de Ciencias Sociales de la Universidad de Puerto Rico en Bayamón, y estudiante del buddhismo, y ha practicado meditación cabal (vipassana) bajo la guía de los discípulos monásticos del Venerable Monje Mahasi Sayadaw. Esto incluye una estadía de varios meses en el principal centro de meditación de Mahasi, el Sasana Yeiktha en Yangón, Myanmar. Fluente tanto en español, su lengua madre, como en inglés, y estudiante del buddhismo en la teoría y práctica, Ronald Martínez Lahoz con esta lúcida traducción hace posible que las enseñanzas del buddhismo puedan expandirse aún más a la audiencia hispanohablante. Es solamente de esperar que otras traducciones, especialmente de obras esenciales del buddhismo, sigan a ésta. El traductor me informa que desea expresar su agradecimiento al Dr. Carlos Varo, escritor y también profesor de la Universidad de Puerto Rico en Bayamón, por su gentil edición en cuanto a estilo. Personalmente he asistido al traductor con los términos pali, la revisión y la preparación del archivo final.

 

 

U Nandisena

Dhammananda Vihara,

Half Moon Bay, California

12 febrero, 1997

 


Mi plática hoy, en el mes de septiembre de 1971, en esta sala para escuchar la doctrina (Dhamma), versará sobre el Noble Óctuple Sendero que nos conduce a Nibbana, explicado por el Buddha[1] en su primera e importante prédica al grupo de cinco monjes, poco después de su iluminación, y que se recoge en el discurso que se conoce como el Dhammacakka Sutta.[2] Posteriormente, él estuvo predicando esta doctrina por un total de cuarenta y cinco años y aun en la víspera de su Mahaparinibbana[3] se la explicó a Subhadda. Este asceta errante se convirtió en el último Arahat durante la vida del Buddha, y en su nombre existe en el Canon el Subhadda Sutta.

 

antecedentes del sutta  

 

            Habiendo alcanzado cuarenta y cinco años como monje (vassa),[4] Buddha decidió que había llegado el tiempo de entrar en el estado final de Nibbana, según inicialmente le había sido pedido por Mara.[5] Así que, en la luna llena de mayo (Vesakha), en 148 Maha Sakkarai,[6] él aceptó la comida ofrecida por Cunda, el orfebre de Pava, la cual le causó una fuerte diarrea.

            A pesar de su debilidad física, Buddha hizo el gran esfuerzo de caminar unas seis millas (tres gavutas) de Pava a Kusinara, porque estaba decidido a predicar los últimos dos discursos (suttas) antes de su muerte.

            Anteriormente Ananda le había solicitado a Buddha, muy tardíamente, que retrasase el Mahaparinibbana. Pero Buddha, habiendo ya tomado su decisión, consideraba en su mente dos asuntos: predicar el Mahasudassana Sutta[7] y exponer el Óctuple Sendero a Subhadda. En los Comentarios no se hace mención de alguien que hubiese experimentado la luz del Dhamma[8] al escuchar el Mahasudassana Sutta. Pero, cuando él pronunció el sermón a Subhadda, éste experimentó la iluminación y obtuvo la condición de un Arahat en cuestión de horas. Si Buddha hubiese entrado en Nibbana en Pava y no en Kusinara, Subhadda no habría tenido la oportunidad de experimentar la luz del Dhamma. Fue con un sentido de gran compasión por este asceta errante como Buddha hizo un esfuerzo extraordinario para viajar al lugar en el cual tenía la intención de pasar sus últimos momentos.

            A un monje (sayadaw) enfermo, no importa cuán compasivo sea, le sería imposible caminar unas pocas millas para predicarles a sus discípulos. Pero Buddha logró esta hazaña caminando el trayecto completo, descansando veinticinco veces en las veinticinco paradas del viaje, en la temporada más cálida y con la asistencia de devotos como Ananda y Cunda.

            Cuando llegó al Jardín de los árboles de Sal,[9] en los dominios de los reyes de Malla, se le preparó un asiento entre dos arbolillos. La cabecera del asiento miraba al norte, y el Buddha descansó recostándose sobre su lado derecho.

            Resulta que Subhadda se encontraba en Kusinara cuando se enteró de la noticia de que Buddha entraría en Nibbana esa misma noche, y pensó que solamente el Buddha podía disipar las dudas que perturbaban su mente.

            Subhadda era un asceta de noble cuna como los discípulos más cercanos del Buddha, Sariputta y Moggallana. Pertenecía a la clase de hombres ricos conocida como mahasala.[10] No siendo un asceta que anduviera desnudo, vestía adecuadamente y buscaba la verdad tras renunciar a todas sus posesiones mundanas. Así que no debemos confundirlo con el indócil Subhadda, el hijo de Upaka, el esposo de Capa, la hija del cazador. Capa se convirtió en Sava en las leyendas birmanas, y Upaka, el asceta desnudo, no era de noble cuna.

            Los Comentarios señalan que Subhadda había interrogado a Purana-kassapa y a los otros principales dirigentes de las escuelas no buddhistas, las cuales florecían en aquella época, con la intención de disipar sus dudas, sin obtener resultados satisfactorios. Sin embargo, no había interrogado a Buddha para que aclarase sus dudas porque pensaba que, si Purana-kassapa y los otros ancianos dirigentes de otras escuelas no habían podido aclararlas, Buddha, que era más joven, tampoco podría hacerlo.

            Pero Subhadda se sintió extremadamente ansioso por miedo a perder la oportunidad de indagar para obtener la verdad si el Buddha entraba a Nibbana en aquel momento. Quizás entonces sintió deseos de ver a Buddha. Sin embargo, él estaba destinado a ser la última persona en lograr el Dhamma a través de la atención personal de Buddha, porque, en una de sus existencias anteriores, hizo en el último momento ofrecimientos de granos procedentes de la última cosecha. Su hermano mayor, por el contrario, estuvo destinado a ser Kondañña[11] en el tiempo del Buddha Gotama porque hizo sus ofrecimientos de granos de las primeras y más tempranas cosechas.

 

petición de subhadda para ver a buddha

 

            Durante la medianoche, Subhadda llegó corriendo a ver a Buddha. Pero tenía, primeramente, que obtener permiso de Ananda para poder entrevistarse con el Maestro: “¡Oh Ananda!,” le suplicó, “es de conocimiento de todos que los Buddhas aparecen una vez en un eón. Acabo de enterarme de que Gotama estará entrando en Nibbana en la última vigilia de la noche. Aún tengo dudas y creo que él me las puede aclarar. Por favor, permíteme verlo”.

            Ananda pensó: “En general, los ascéticos están en contra de las enseñanzas de Buddha. Cualquier discusión con Subhadda cansará y extenuará al Maestro.” Así que Ananda le dijo que no mortificara al Bendito con preguntas durante su agonía, ante una muerte inminente. Pero Subhadda insistió en su petición en tres ocasiones, y en las tres ocasiones la petición fue rechazada.

            El Buddha escuchó la discusión e intervino: “¡Ananda!”, dijo, “no es correcta tu prohibición a Subhadda. Permite que pueda verme. Él no tiene la intención de mortificarme. Si le doy la contestación, podrá inmediatamente lograr la iluminación.”

            Habiendo obtenido el permiso de Ananda, Subhadda saludó correctamente al Bendito con las palabras apropiadas para la ocasión. Se sentó en el lugar que correspondía sin incurrir en las seis faltas que se describen en las Escrituras. No se sentó ni muy cerca ni muy lejos, ni en la dirección del viento ni más alto que Buddha. Tampoco se sentó directamente en oposición, ni detrás del asiento en el cual Buddha descansaba.

            Había un arbolillo de Sal en la cabecera del asiento que miraba hacia el norte, mientras que otro arbolillo se encontraba a los pies de Buddha. El Buddha, recostado sobre su lado derecho, miraba hacia el oeste. Subhadda pudo haber estado sentado no muy lejos de los pies del Maestro, en dirección de la cabecera del asiento. En el Canon Pali no se hace mención de que el inquisitivo asceta hiciese reverencias al Maestro en ese momento. Este hecho demuestra que, a pesar de que el asceta había llegado a creer en la habilidad de Buddha para poder resolver todas sus dudas, su fe en el Bendito no era lo suficientemente fuerte como lo era en sus falsas creencias.

 

 

 

la pregunta de subhadda  y

la contestación de buddha

 

            Entonces, Subhadda se dirigió a Buddha como sencillamente Gotama, sin las deferencias correspondientes, preguntándole todo lo que quería saber: “Existen, dijo, muchos discípulos bajo las distintas sectas fundadas por ascéticos como Purana-kassapa y otros, cuya fama se extiende lejanamente. Sus ideologías tratan sobre cómo cruzar el turbulento samsara, el ciclo continuo de nacimiento y muerte. Estas ideologías son reverenciadas por muchas personas. ¿Sabrán o no sabrán todos ellos lo que profesan saber?”

            Subhadda tenía en mente, cuando se refería a los líderes de las sectas religiosas, a Purana-Kassapa, Makkhali-Gosala, Ajita, Pakudha-Kaccayana, Sañjaya-Belatthiputta y Nigantha-Nataputta. Estos seis líderes de las escuelas no buddhistas profesaban conocer el pasado, presente y futuro de todos los fenómenos de la existencia. Subhadda tenía dudas de si ellos realmente sabían o no sabían, o si había algunos de ellos que supieran.

            Era natural que Subhadda considerase tales dudas. La mayoría de las personas en este mundo aceptan las creencias religiosas porque les son transmitidas de padres y madres a hijos e hijas, o de maestros y maestras a estudiantes. Ellos tienen una fe ciega en estos líderes, por lo que rehúsan investigar la pertinencia o no de tales creencias a través de un debido proceso de reflexión. Subhadda poseía una mente inquisitiva y no podía aceptar de oídas. Si los seis líderes de los ascetas realmente sabían la verdad, la verdad tendría que ser una. No podría haber diferentes tipos de verdades.

            Debemos tener claro en nuestra mente que, ciertamente, la verdad debe ser una e indivisible. Hoy día, cuando se extiende el Dhamma de Buddha, debería haber una sola base para las enseñanzas del Camino del Medio o el Noble Óctuple Sendero; es decir, la práctica de la moralidad, la concentración y la sabiduría, y las Cuatro Nobles Verdades. Pero, si uno fuese a predicar que la meta y los objetivos del buddhismo se pueden lograr sin tener que recurrir a la práctica del Dhamma, entonces debemos comprender de inmediato que nos encontramos extraviados de la vía.

            En la mente de Subhadda, las diferentes formas de pensamientos diseminadas por los seis líderes ascéticos tendían a demostrar que ellos realmente carecían de conocimiento cuando exponían sus seis maneras de pensar. Pero, a pesar de lo que pensaba, mantenía una actitud complaciente hacia sus antiguos maestros y, por lo tanto, trajo ante el Iluminado sus tres preguntas.

            El Buddha le contestó: “¡Oh Subhadda!, tu pregunta se refiere a si tus seis antiguos maestros realmente saben o no saben, o si, mientras alguno sepa, el resto no sabría. Pero deja a un lado estas preguntas y déjame darte el Dhamma, el cual probará ser beneficioso para ti. Escúchame con detenimiento.”

            El Buddha no le contestó a Subhadda directamente la pregunta porque no le habría hecho bien si le hubiese dicho la franca verdad de que los seis líderes ascéticos, de hecho, no sabían lo que profesaban saber. Además, las mentes estrechas pueden tomar las aseveraciones francas como una reprimenda, lo que las haría insanas y sin ningún provecho.

            Pasando por alto los tiempos pasados, aun hoy día, cuando a una persona se le señalan sus acciones incorrectas, ésta se ofende y reacciona en conformidad con su ofensa. Así que los monjes como nosotros tenemos que ser muy cuidadosos cuando nos expresamos. A veces, tenemos que ignorar las faltas, siempre y cuando éstas no vayan en contra de las formas correctas de practicar el Dhamma. Pero, cuando estas faltas se convierten, de hecho, en dañinas, tenemos que explicar en forma objetiva los pormenores de la Ley. De lo contrario, las personas van a pensar que nosotros mismos desconocemos las cosas, a la vez que estamos tratando de demostrar maestría sobre ellas. Algunos hasta podrían considerarnos malvados. Por esta razón, el Bendito echó a un lado las preguntas de Subhadda y le predicó solamente aquello que le sería, sin lugar a dudas, beneficioso.

            Entonces, Subhadda expresó su disposición a aceptar la propuesta de Buddha, comportándose correctamente al dirigirse hacia él con reverencia, llamándolo Venerable (Bhante). Imagínense a alguien diciéndole a un interrogador que declinaba contestar sus preguntas y que le proponía, en su lugar, predicarle su propia doctrina. Ciertamente, el interrogador reaccionaría en forma antagónica. Pero Subhadda dijo en deferencia hacia el Bendito: “¡Que así sea!,” demostrando la fe que se había desarrollado en él.

            Buddha procedió a impartir la siguiente enseñanza a Subhadda: “Si, en cualquier doctrina religiosa (Dhamma) y disciplina (Vinaya), está ausente el Noble Óctuple Sendero, la práctica nunca podrá hacer realidad la primera etapa del monje (samana), mediante la cual alcanza la corriente que lo llevará a la santificación progresiva (sotapanna). Ni a la segunda, que lo convierte en uno que solamente renace una vez más (sakadagami); ni a la tercera de uno, mediante la cual nunca más regresará a este mundo (anagami). En fin, no habría Nobles (Arahants), que, finalmente, hubiesen conquistado todas las impurezas (kilesa).”

            Éstas son citas directas originales de las palabras de Buddha, no citadas de segunda mano de los Comentarios, las cuales debemos mantener claramente en nuestra mente. Expresadas brevemente, quieren decir que cualquier enseñanza religiosa que no estuviese dirigida por el Noble Óctuple Sendero nunca podría producir las cuatro categorías de los nobles. Estos nobles, según mencionáramos arriba, atraviesan las cuatro etapas de liberación de las impurezas de los catorce estados mentales insanos, tales como la codicia, la ira y la ignorancia. En este contexto, yo he interpretado el concepto Dhamma-Vinaya como religión o enseñanza religiosa, de manera que los laicos y laicas puedan comprender sin dificultad lo que Buddha enseñó.

            No hay enseñanza religiosa, con la excepción del Noble Óctuple Sendero, no podría producir cualquiera de los estados de ganador de la corriente (sotapanna), un retorno (sakadagami), no retorno (anagami) y Arahant. Esto es axiomático en las enseñanzas buddhistas. En el mundo no buddhista se desconoce el noble sendero. Antes de la iluminación de Buddha y la exposición de la Rueda de la Ley que se recoge en el Dhammacakka Sutta, aun Alara y Uddaka, quienes respectivamente habían logrado los séptimo y octavo estados de absorción (jhana),[12] desconocían el Sendero Noble (ariya-magga). Ellos no podían exponer este conocimiento, pues no lo comprendían. Sin este conocimiento, no habría existido oportunidad para realizar ni siquiera el estado básico de ganador de la corriente (sotapanna).

            En estos días han aflorado muchas ideas incorrectas, contrarias a lo que Buddha, de hecho, enseñó. Se dice que el conocimiento es una realización, por lo que no hay necesidad de practicar el Dhamma, una vez éste se ha alcanzado. Este tipo de pensamiento implica un rechazo de la práctica del Dhamma hasta alcanzar el Noble Óctuple Sendero. Pero el hecho es que el Noble Óctuple Sendero debe ser constantemente practicado o desarrollado (bhavetabba),[13] la cual genera el poder que permite la visión cabal de la naturaleza del Sendero.

            Nada surge naturalmente sin esfuerzo; sin embargo, existe una escuela de pensamiento que sugiere incorrectamente que hacer un esfuerzo en sí mismo es un estado insatisfactorio (dukkha) en el cual no se debe incurrir. Ante estas creencias dogmáticas, ¿quién estará preparado para tomarse la molestia de meditar sobre el Noble Óctuple Sendero, así como para practicar sus principios? ¿Cómo podrá brillar la luz del Dhamma si no hay nadie que lo practique? Y, ante la ausencia de una visión cabal de la naturaleza del Sendero, ¿cómo puede uno erradicar las impurezas y lograr la paz del estado de Nibbana ?

            Los principios del Noble Óctuple Sendero se pueden lograr únicamente por medio de la meditación y la contemplación (vipassana-bhavana).[14] Cualquier propuesta encaminada a negar los principios y la práctica del Sendero Noble es una invitación a prohibir y destruir las enseñanzas buddhistas. Más allá del buddhismo no existe el Sendero Noble y, en donde éste no se encuentre, no se encontrarán las erradicaciones de las impurezas que obstruyen el camino a Nibbana.

            El Buddha no hizo ninguna referencia personal en su prédica a Subhadda. No dijo nada acerca de las ideologías religiosas de los ascéticos como Purana-kassapa, Makkhaligosala y otros, así como de los brahmanes, que eran entonces la mayoría. Él sólo enfatizaba que, cuando el Sendero estaba ausente, sólo existirían obstáculos en el camino hacia la paz. Con esto, Subhadda logró en forma inmediata la iluminación. Él comprendió que, debido a que los líderes ascéticos no conocían el método y la práctica de la meditación de acuerdo con los principios del Noble Óctuple Sendero, ellos no podían tener todo el conocimiento, como profesaban. El Sendero Noble (ariya-magga) estaba ausente en las enseñanzas de los líderes de las escuelas no buddhistas, así como en las de los brahmanes. Bajo su tutela nadie podría erradicar las impurezas que impedían el camino a la paz.

 

la práctica del noble óctuple sendero

 

            La práctica del Sendero noble (ariya-magga) descansa principalmente en la observación de la moral (sila), la concentración (samadhi) y la sabiduría (pañña). Si observamos la moral (sila) con dedicación, entrarán en juego los tres senderos de la moral (magga-sila): Recto Lenguaje, Recta Acción y RectaVida. Si uno medita, los tres requisitos del sendero de la concentración (samadhi-magga) se cumplirán: Recto Esfuerzo, Recta Atención Completa y Recta Concentración. Meditar para lograr la visión cabal es vipassana-bhavana, la cual estimula el Recto Entendimiento y el Recto Pensamiento. Estas dos cualidades constituyen el sendero de la sabiduría (pañña-magga).

            Sila, samadhi y pañña conducen a la persona al Sendero. Sin embargo, algunos afirman que no es necesario observar las reglas de moralidad si quedan convencidos de las enseñanzas. Muchas veces, estos intérpretes plantean que han inventado métodos simplificados o fáciles para sus seguidores.

            ¡Que extraño! No se puede negar que, en los tiempos de Buddha, hubo ocasiones en que experimentadas e inteligentes personas vieron al instante la luz del Dhamma en el momento en que escucharon la prédica de Buddha. Es claro que los genios existen, como el que puede captar en forma inmediata el significado de las Cuatro Nobles Verdades después de una breve exposición (ugghatitaññu) o la que puede comprender la Verdad después de una exposición más abarcadora (vipañcitaññu). En los tiempos de Buddha estas personas alcanzaban, sin hacer mayor esfuerzo, la luz del conocimiento, mientras escuchaban las enseñanzas de Buddha. Pero, cuando se trata de una persona ordinaria (neyya), que tiene que ser guiada para que gradualmente comprenda la Verdad, aun ni el Buddha sería capaz de hacer que vea la luz del Dhamma en forma inmediata.[15]

            Así que nos sirve de recordatorio el siguiente verso (gatha) 276 del Dhammapada, según enseñado por Buddha:

 

Ustedes mismos son los que deben realizar el esfuerzo;

              Los Buddhas (Tathagata) son sólo maestros.

              Los que meditan y entran en el Sendero,

              Se liberan de las ataduras de las impurezas (Mara).

           

Ciertamente, sólo los Buddhas pueden demostrarles a ustedes el camino. Ellos no pueden ordenar que tal individuo deberá alcanzar tal estado del Sendero. Los discípulos y discípulas deben practicar ellos y ellas mismas para entrenar sus mentes a que se alojen en los objetos de la concentración (samatha), de manera que logren la meditación cabal (vipassana). Además, deben meditar en los cinco agregados de la adherencia (upadanakkhandha),[16] de manera que puedan mantenerse firmes en los cimientos de la moral (sila), concentración (sama­dhi) y sabiduría (pañña).

            Cuando Buddha predicó por primera vez al grupo de los cinco monjes el Dhammacakka Sutta, cuatro de ellos, a saber, Vappa, Bhaddiya, Mahanama y Assaji, no se iluminaron mientras se exponía la Ley. Ellos tuvieron que hacer un esfuerzo extraordinario bajo la tutela de Buddha y se convirtieron en ganadores de la corriente (sotapanna) solamente después de una rigurosa práctica de meditación, de uno, dos, tres o cuatro días respectivamente, según su caso particular.

            Uno puede encontrar el camino hacia la liberación de las ataduras de las impurezas (kilesas) sólo dentro de las enseñanzas buddhistas (sasana). Además, Buddha le predicó a Subhadda lo siguiente:

 

¡Oh Subhadda!, tú puedes alcanzar el Sendero Noble (ariya-magga) con sus ocho componentes siguiendo la Ley y la Disciplina expuestas por mí. Sólo bajo las alas de mis enseñanzas tú puedes, primeramente, encontrar al ganador de la corriente (sotapanna), segundo, al que retorna una vez (sakadagami), tercero, al que no retorna (anagami), y cuarto, al Arahant. Fuera de mis enseñanzas (sasana) no existen estos meditadores, que, de hecho, saben lo que predican y son capaces de aniquilar las fuerzas de las impurezas (kilesa).

 

            Permítanme resumir los asuntos que he elaborado. Antes de que Buddha expusiese después de su Iluminación el Noble Óctuple Sendero, ni Alara o Uddaka o cualquier brahmán ordinario (puthujjana), recibieron el beneficio del conocimiento acerca del Sendero. Cuando, por primera vez, La Rueda de la Ley comenzó a rodar, dieciocho koti [17]de brahmas superiores e infinidad de devas alcanzaron la sabiduría mediante la cual pueden ser erradicadas las impurezas. Entre los seres humanos, solamente Kondañña alcanzó el primer estado de desarrollo espiritual, llamado sotapanna, mientras que, más tarde, los otros miembros del grupo de cinco se convirtieron en monjes (samana) libres de los ataques de las impurezas.

            Así que en el período prebuddhista no había nadie que pudiese conquistar las impurezas porque no había nadie que enseñase el Sendero Noble. Aun en estos días, cuando se dice que el buddhismo está floreciendo, hay personas que desconocen o son escépticas acerca del Sendero. Por consiguiente, no puede haber seres nobles como el ganador de la corriente (sotapanna) entre ellas. Buddha enfatizó este asunto a Subhadda, es decir, que no podía haber monjes (samanas)[18] fuera del alcance de su Dhamma-Vinaya.

            Los Comentarios ofrecen doce clase de estos samanas, los cuales pueden subdividirse en tres divisiones. En la primera división, están las cuatro clases de meditarores (vipassana yoguis), quienes ya se han esforzado por alcanzar el Sendero, por lo que son conocidos como araddhavipassaka. En la segunda división, se encuentran los cuatro nobles (ariya) los cuales han alcanzado el Sendero. La tercera división incluye a los cuatro nobles (ariya), los cuales han llegado al estado de fruición para disfrutar de la realización del Sendero.[19]

            Es digno de observar cómo aquél que se ha esforzado en la práctica de la meditación (araddhavipassaka) finalmente desarrollará el conocimiento del surgir y el cesar de los estados condicionados (udayabbaya-ñana). Debemos observar, a juzgar por este hecho, que un yogui aspirante del Sendero debe, por necesidad, practicar la meditación que permite la visión cabal para lograr el primer sendero (sotapatti-magga). Una que medita para lograr la realización de este sendero (magga) deberá contemplar las Tres Características: impermanencia (anicca), insatisfacción (dukkha) e insubstancialidad (anatta).

            En su contemplación, el yogui está constantemente dirigiendo su atención al estado de fluidez y cambio en que se encuentran todas las cosas, ahora surgiendo, ahora cesando. Al estar su mente, de hecho, fijada en este fenómeno del cambio, no habrá oportunidades para que las impurezas la perturben. En realidad, todas serán eliminadas, por lo que el meditador es conocido como un samana.

 

cómo hacer que las enseñanzas

de buddha perduren

 

            La práctica de la meditación que permite la visión cabal sería desconocida sin las enseñanzas buddhistas, por lo que entonces no podría haber samanas. Por consiguiente, el linaje de los samanas ordinarios, sin mencionar los ocho nobles y elevados ariyas, llegaría a su fin entre aquellos que reclaman ser buddhistas y afirman que es suficiente si se logra la comprensión sobre la corporeidad, la conciencia, la impermanencia, lo insatisfactorio y lo insustancial, por lo que es innecesaria la práctica de la meditación que permite la visión cabal.

            Habiendo demostrado que los verdaderos samanas que han aniquilado las impurezas existen solamente bajo el buddhismo, y que, más allá del alcance buddhista, usualmente el linaje de los samanas está extinto, Buddha procedió a enseñar a Subhadda la mejor manera de prolongar la vida de sus enseñanzas (sasana):

 

Subhadda, Yo te diré cómo esta enseñanza (sasana) puede mantenerse por largo tiempo con sus perfecciones del Noble Óctuple Sendero, y de la práctica del mismo por los samanas. Si las doce clases de bhikkhus que yo te he enumerado viven bien, no ocurrirá la extinción del linaje de los verdaderos samanas, incluyendo los Arahats.[20]

            Así se expresó Buddha. Aquí yo les he expuesto el concepto bhikkhu como perteneciente a las doce clases de samanas, de acuerdo con las anotaciones en los Comentarios. Las doce están integradas por los cuatro meditadores de la visión cabal (vipassana yoguis) y los ocho nobles (ariyas). Pero, ¿qué se quiere decir con la frase “viven bien”? ¿Quiere decir que los bhikkhus lleven una vida tranquila, inmersos en el Dhamma sin hacer nada? ¡Ciertamente que no! Si ellos vivieran una vida confortable, no habría continuidad en la línea de los Arahats. Solamente cuando el Noble Óctuple Sendero se extienda de generación a generación, podrán continuar floreciendo los nobles (ariyas), y la línea de Arahants se mantendrá inquebrantable. Sobre esto, los Comentarios tienen esto que decir:

 

Por la frase “samma vihareyyum - viven bien” se quiere decir que un ganador de la corriente (sotapanna), que ha logrado el primer estado de santidad, debe ser capaz de extender a otros el conocimiento que ha obtenido, y organizarlos para que se conviertan, al igual que él, en sotapanna.

           

            Yo creo que me he expresado con claridad. Un ganador o ganadora de la corriente (sotapanna) debe tener la habilidad de hacer que las demás personas se interesen en el Dhamma que él o ella ha realizado, y enseñarles la forma de desarrollar el Noble Óctuple Sendero. Debe ser capaz de persuadirlos a practicar la meditación que permite la visión cabal. Si, debido a sus esfuerzos, un meditador o meditadora logra alcanzar el Sendero, y se convierte en un ganador de la corriente (sotapanna) que alcanza por sí mismo los elevados niveles de uno o una que regresa una vez más (sakadagami), uno o una que no regresa más (anagami), y un o una noble (Arahat), entonces habrá para la posteridad una sucesión de Arahats.

            Esto es lo que significa la frase “viven bien,” la cual se aplica también a los sakadagami, etc. No es necesario que expliquemos más. Baste decir, que, mientras continúen surgiendo los Arahants, su linaje nunca se extinguirá. En los Comentarios se explica plenamente la manera en cómo más y más los samanas pueden desarrollarse a base de los primeros cuatro senderos nobles (ariya-maggas). Pero debemos recordar que los nuevos nobles (ariyas) no surgen automáticamente en el instante en que se logra la conciencia del Sendero. Ellos y ellas pueden surgir solamente después de la fruición (phala) del Sendero.

            Continuando, los Comentarios tienen esto que decir:

 

El meditador (vipassana yogui) que ya se ha esforzado y logrado el estado de ganador de la corriente (sotapanna) y que ha logrado el estado de sabiduría llamado conocimiento del surgir y el cesar (udayabbaya-ñana), podrá también convertir a otros a su manera de esforzarse por lograr el sendero de entrada en la corriente (sotapatti-magga), enseñándoles los ejercicios de meditación (kammatthana) en los cuales se ha destacado. Si así lo ha hecho, se puede decir de él que ha “vivido bien.”

            El meditador o meditadora (vipassana yogui), como hemos mencionado anteriormente, que se ha esforzado por alcanzar el Sendero y que ha obtenido el conocimiento del surgir y el cesar (udayabbaya-ñana), es uno o una que ha alcanzado vipassana (araddhavipassaka).[21] Un yogui que ha logrado el conocimiento del discernimiento de la mente y la materia (namarupapariccheda-ñana), o distinguir el sujeto conocedor (nama) de lo corpóreo u objeto conocido (rupa); o el conocimiento de las causas y efectos de la mente (nama) y la materia (rupa); o un meditador o meditadora que ha logrado el conocimiento de comprensión (sammasana-ñana) que permite reconocer las tres características de impermanencia, insatisfacción e insubstancialidad, producto de la continua observación del surgir de la mente (nama) y la materia (rupa), no se considera un araddhavipassaka, a menos y únicamente que haya alcanzado el conocimiento del surgir y el cesar (udayabbaya-ñana). Solamente cuando logre este conocimiento, ya enriquecido por la experiencia personal, podrá servir de estímulo para que otros y otras desarrollen el Sendero.

            Se invita a tener especial atención al araddhavipassaka ante la bárbara aseveración de que no es necesario meditar, debido a que es del todo suficiente conocer el método. Esta opinión es completamente errónea. Las cuatro categorías de los nobles (ariya) se establecieron en el Sendero solamente después de practicar meditación en el Noble Óctuple Sendero. Si, a través de la práctica continua, uno logra el estado de bhanga-ñana, el conocimiento de la disolución de la mente (nama) y del objeto conocido (rupa), se dice que no se necesita nada más, pues se ha logrado el desiderátum.

            La meditadora o meditador que alcanza el estado del surgir y cesar (udayabbaya-ñana) logra maestría en los ejercicios de meditación (kammatthana). Pero sólo cuando alcanza el estado de perfecta ecuanimidad hacia todos los estados condicionados (sankharupekkha-ñana), será considerada o considerado como muy apta o apto. Es entonces cuando se apremia al yogui a compartir su conocimiento con los seres más cercanos y queridos. Si, como resultado de su inspiración, sus amigos y vecinos logran el estado del conocimiento del surgir y el cesar (udayabbaya-ñana), éstos se convertirán en araddhavipassakas, encaminados a luchar por alcanzar el Sendero. Ellos y ellas, inspirados e inspiradas, harán esfuerzos continuos hasta lograr el estado de Arahat . Entonces surgirá una nueva generación de Arahats.

            Nosotros, los monjes (bhikkhus), hemos asumido la tarea de la meditación con miras a mantener vivas las enseñanzas (sasana) con su perfección de Arahants . Yo suplico a aquellos y aquellas que genuinamente desean una larga vida para las enseñanzas, que nos ayuden en esta tarea. Pero todavía existen entre nosotros quienes están en contra de nuestros esfuerzos, y lanzan críticas desfavorables a nuestras espaldas. Esto, ciertamente, es un penoso estado.

            En las épocas anteriores a los Buddhas, se hicieron esfuerzos semejantes para que las enseñanzas tuviesen una larga vida. Pero hubo también épocas en que el Dhamma no podía enseñarse y expandirse, y, como consecuencia, no podía practicarse. El Noble Óctuple Sendero se convirtió en estas circunstancias en una enseñanza completamente olvidada. Solamente cuando surge un nuevo Buddha es cuando el mundo viene a conocer el Sendero, conjuntamente con la forma de desarrollarlo. Los verdaderos y verdaderas samanas continuarán floreciendo mientras los meditadores (yoguis) se esfuercen por el renacimiento del Sendero.

 

el desarrollo del noble óctuple sendero

 

            Ahora voy a considerar en forma sucinta el Noble Óctuple Sendero. Los componentes del Sendero son:

 

                        1. Recto Entendimiento - Sammaditthi

                        2. Recto Pensamiento - Sammasankappa

                        3. Recto Lenguaje - Sammavaca

                        4. Recta Acción - Sammakammanta

                        5. Recta Vida - Samma-ajiva

                        6. Recto Esfuerzo - Sammavayama

                        7. Recta Atención - Sammasati

                        8. Recta Concentración - Sammasamadhi

 

            De entre los ocho componentes, Recto Lenguaje, Recta Acción y Recta Vida se agrupan en el sendero de la moralidad (sila-magga). Si la persona se abstiene de incurrir en las cuatro ofensas verbales de mentir, calumniar, lenguaje áspero y lenguaje improductivo, podría ser considerada como practicante del sendero del Recto Lenguaje. Si se abstiene de incurrir en las tres ofensas de matar, hurtar y conducta sexual incorrecta, podría ser considerada practicante del sendero de la Recta Acción. Si se abstuviese de estas siete ofensas hasta ahora descritas, podría también ser considerada practicante del sendero de la Recta Vida. Estos senderos de moralidad (sila-magga) constituyen los pasos dados, fundamentales a ser seguidos antes de practicar meditación.

            El Recto Esfuerzo, la Recta Atención y la Recta Concentración se agrupan en el sendero de la concentración (samadhi-magga), el cual se relaciona con la quietud de la mente. Éste se logra solamente después del desarrollo de la tranquilidad (samatha). Se dice que se ha logrado el Recto Esfuerzo cuando, con una mente alerta, tomamos nota de cada objeto de samatha y vipassana. De esta manera, se pueden lograr cuatro objetivos: (1) prevenir que surjan conciencias insanas que aún no han surgido, (2) eliminar conciencias insanas que ya han surgido, (3) desarrollar conciencias sanas, (4) mantener e incrementar las conciencias sanas que ya han sido desarrolladas.

            La Recta Atención consiste en observar con atención en los objetos sensoriales. Tiene dos partes: la recta atención de tranquilidad o quietud (samatha-sammasati) y recta atención de la visión cabal (vipassana-sammasati). En el Canon Pali se define la Recta Atención de la siguiente manera:

 

Existen cuatro satipatthanas,[22] a saber, atención al cuerpo, atención a las sensaciones, atención a la conciencia y atención al dhamma. Estas cuatro satipatthanas se logran luego de la debida observación del cuerpo, las sensaciones, la conciencia y el dhamma.

 

            Ha sido demostrado en forma concluyente que estos cuatro fundamentos de la Recta Atención están agrupados en el sendero de la Recta Atención (sammasati-magga). Por lo tanto, es Recta Atención de tranquilidad (samatha-sammasati) notar el proceso de inspiración y el proceso de expiración, así como notar en la anatomía humana el cabello, o los pelos del cuerpo, etc. También es Recta Atención de tranquilidad (samatha-sammasati) observar discos de meditación (kasina) o cadáveres, con el propósito de entrenar la mente. Sin embargo, es Recta Atención en meditación cabal (vipassana sammasati), el observar y el recordar las posturas del cuerpo, las sensaciones en la mente o el cuerpo, el ver, el escuchar, los apegos, la ira, etc.

            Cuando se establece el estado de Recta Atención (sammasati), la persona debe ser considerada como poseedora del Recto Entendimiento, habiendo logrado la visión del surgir y el cesar de mente (nama) y cuerpo (rupa), y también en las Tres Características de la existencia, a saber, impermanencia, insatisfacción e insubstancialidad.

            Cuando se logra la atención (satipatthana), se gana el conocimiento de la concentración (samadhi-ñana). Yo he dispuesto las siguientes instrucciones para permitirle al laico o laica recordar cómo practicar la meditación, de forma tal que la Recta Atención y el Recto Entendimiento puedan obtenerse:

            Para desarrollar la atención y obtener el conocimiento cabal, deben tenerse en mente los siguientes puntos:

            1. Reconocer correctamente todo comportamiento físico según surja.

            2. Reconocer correctamente todo comportamiento mental según surja.

            3. Reconocer todas las formas de sensaciones, buenas, malas e indiferentes, según surjan.

            4. Conocer con una mente analítica todas las manifestaciones del Dhamma.

 

            Puede consultarse mi otro discurso sobre el Dhammacakka Sutta, en el cual he explicado extensamente estos aspectos.

            La Recta Atención se establecerá acompañada con el sendero de la concentración (samadhi-magga), durante la concentración en un objeto sensible con la debida atención. Buddha explicó el Sendero de la Concentración (samadhi-magga) como las cuatro absorciones (jhanas), el estado superior de concentración (samadhi). La concentración próxima (upacara-samadhi) es el estado inferior de concentración (samadhi). Se le conoce de esta manera porque puede colocarse en la cercanía de la absorción (jhana), todas las cuales denotan éxtasis. En este estado de concentración próxima se obtiene pureza de mente (cittavisuddhi).

            Existe también la concentración momentánea de la meditación cabal (vipassana-khanika-samadhi), el cual puede describirse como una concentración, momento a momento, o concentración momentánea, mediante la cual se puede llegar a la iluminación. Puede equipararse con la verdadera concentración próxima (upacara-samadhi) en su habilidad para eliminar los impedimentos (nivarana), como la pereza, apatía, etc., los cuales evitan el surgimiento de pensamientos sanos, obstruyendo así la felicidad de Nibbana. En los Comentarios esta concentración momentánea (khanika-samadhi) se presenta como concentración próxima (upacara-samadhi).

            Cuando se fortalece la meditación cabal de un meditador vipassana, el Recto Pensamiento dirigirá su mente hacia los objetos sensibles sobre los cuales se concentre, lo que eventualmente le permitirá adquirir el Recto Entendimiento. Todo ocurre de esta manera.

            Cuando alcance el estado de atención, seguido inmediatamente por la purificación de la mente, se podrá diferenciar la mente conocedora del objeto conocido. Por ejemplo, meditando en el afuera y el adentro de la pared abdominal, se podrá distinguir el fenómeno del proceso de afuera y adentro de la mente conocedora. De la misma manera, durante el proceso de caminar, se podrá notar que el acto de levantar el pie, moverlo hacia el frente y bajarlo, puede distinguirse de la mente que motiva dicho movimiento. De esta manera, puede distinguirse la mente conocedora (nama) del objeto conocido (rupa). Esto puede ocurrir sin ninguna premeditación. Se reconoce el fenómeno sin pensarlo. En otras palabras, el reconocimiento ocurre espontáneamente.

            A medida que el poder de concentración del meditador o meditadora se fortalezca y, de esa manera, se agudice su sabiduría, se comprenderá el hecho de que, si la rodilla se dobla, es debido a que se desea que ella se doble; si camina, es porque desea caminar; si ve, es porque tiene ojos para ver, y el objeto a ser visto está ahí, y si escucha es porque tiene oídos para escuchar, y el objeto a ser escuchado está ahí. También disfruta de la vida porque su kamma es favorable. De esta manera se es capaz de distinguir entre causa y efecto en relación con cada fenómeno que ocurra.

            Según se torne más y más fuerte su poder de concentración y de sabiduría, se podrá comprender que el sujeto conocedor y el objeto conocido surgen en un momento y cesan en el próximo instante. Entonces, surgen nuevamente para cesar nuevamente. Según se perciba este proceso continuo, se llegará a la revelación de que todo es impermanencia (anicca), todo es insatisfacción (dukkha) y todo es insubstancialidad (anatta). Esto está revelado en toda la realidad y no son fantasías de la imaginación, y se saben estas cosas sin tener que dirigir la mente específicamente hacia ellas.

            La meditadora ha podido llegar a conocer la verdadera naturaleza de las cosas al hacer anotaciones mentales según las cosas ocurren. Vendrá a saber que la conciencia y la corporalidad son verdaderamente diferentes y que no son la misma cosa. Subsecuentemente, comprenderá la causa y el efecto de todo lo que ocurre. La observación realista de las cosas la dirigirá al conocimiento de que todas las conciencias y materias no son permanentes, no son satisfactorias y no son substanciales. Entonces, se encontrará en el Sendero del Recto Entendimiento.