LA HISTORIA DEL MONJE CAKKHUPÀLA*
CONTENIDO
|
Introducción del traductor
|
Historia
|
Comentario del verso
|
Bibliografía
|
Abreviaturas
|
Notas
|
El
Dhammapada es sin duda el libro más popular del Canon Pali. Este libro contiene
versos que Buddha pronunció en diferentes ocasiones durante su largo ministerio
de 45 años. Hay un total de 423 versos los cuales se agrupan en 26 capítulos.
De acuerdo con la tradición theravada, estos versos fueron recordados por los
discípulos de Buddha y 3 meses después de su muerte, en el Primer Concilio
Budista, fueron agrupados y registrados con el nombre ‘Dhammapada,’ uno de los
libros del Khuddaka Nikàya, la Colección Menor.
Cada
uno de los versos registrados en el Dhammapada está asociado con incidentes que
ocurrieron durante la vida de Buddha. Estos incidentes o historias también
fueron recordados por sus discípulos de generación en generación y
posteriormente en el siglo primero antes de la era común, juntamente con el
resto de las Escrituras Budistas, fueron escritas en hojas de palma en la isla
de Sri Lanka. En el siglo quinto de la era común, el gran comentarista Buddhaghosa
editó y escribió estas historias en un libro que se denominó ‘El Comentario del
Dhammapada (Dhammapada-Aååhakathà).’
Esta obra recoge un total de 305 historias asociadas con los 423 versos
contenidos en el Dhammapada. La discrepancia entre el número de historias y el
número de versos se debe a que hay algunas historias que incluyen más de un
verso.
El
comentario del Dhammapada contiene además de las historias, el comentario de
versos. Si bien las enseñanzas contenidas en la mayoría de los versos del
Dhammapada es fácil de entender, hay algunos versos que son difíciles de
comprender sin la ayuda del comentario. Un ejemplo de esto es el primer verso
el cual es explicado por el comentarista recurriendo a los conceptos del
Abhidhamma Piåaka—la tercera canasta que contiene las enseñanzas filosóficas y
psicológicas de Buddha. Esto no hace otra cosa que resaltar desde un comienzo
la importancia tanto de la literatura post-canónica como de la tercera canasta
para arribar a una correcta comprensión de las enseñanzas contenidas en el
Canon Pali.
A
partir de su inclusión en la literatura post-canónica, las historias del
Dhammapada junto con las Jàtakas, la historias de las vidas anteriores de
Buddha, han sido utilizadas en los diversos países buddhistas para exponer el
Dhamma o las enseñanazas del Buddha de una manera simple, amena y directa.
Además, para nosotros que nos encontramos mirando hacia atrás más de dos mil
quinientos años, estas historias son ventanas en el tiempo que nos permiten
comprender los aspectos sociales, económicos, políticos y folklóricos de esa
importante época en la historia de la humanidad.
Para la traducción se ha utilizado
la edición del Comentario (Dhammapada-Aååhakathà)
en dos volúmenes del Sexto Concilio Budista en alfabeto pali birmano y se ha
consultado también la edición de la Pali Text Society. Después de la traducción
de la historia y del comentario del verso se incluye al final un apéndice que
contiene el texto pali original transliterado al alfabeto romano, a la par la
traducción española, y un análisis gramatical de cada una de las palabras
contenidas en el verso. Este apéndice ha sido incluido pensando en aquellos
interesados en el estudio y la comprensión del pali, el lenguaje usado por
Buddha de acuerdo con la tradición theravada.
La siguiente es una traducción
literal del pali al español de la primera historia del Comentario del Dhammapada.
Es el propósito de esta traducción retener el estilo narrativo del original.
U Nandisena
Dhammananda Vihara
Half Moon Bay, California
USA
1 de julio de 1999
[2]1. Los estados mentales están precedidos por la
mente, liderados por la mente, creados por la mente. Si uno habla o actúa con una
mente impura, de aquí el sufrimiento lo sigue a uno como la rueda (sigue) la
pata (del buey) que tira.
¿Dónde fue está instrucción religiosa impartida? En
Sàvatthì.[1] ¿Con referencia a quién? Al monje
Cakkhupàla.
Dicen que en Sàvatthì vivía un dueño
de casa de nombre Mahàsuvaääa, opulento, de gran riqueza, de muchos recursos,
pero sin hijos. Un día, después de ir al lugar del baño y haberse bañado,
regresando vio en el camino un majestuoso árbol,[2] abundante en hojas y ramas. Pensó
“este árbol debe estar ocupado por una divinidad de gran poder,” e hizo
limpiar la parte inferior, construir
una cerca alrededor, esparcir arena, enarbolar banderas y enseñas y adornar el
árbol. Haciendo reverencia, realizó la aspiración “si obtengo un hijo o una
hija, te haré gran honor.” Después partió.
No
mucho tiempo después su mujer concibió un hijo en el vientre. Ella, al conocer
que había concebido, informó a su marido. Él efectuó la protección del embrión.
Ella, después de diez meses,[3] dio luz a un hijo. En el día de
nombramiento[3], el millonario, por haber obtenido su hijo debido al cuidado
dado al árbol, le dio el nombre ‘Pàla.’[4] Ella después también tuvo otro hijo.
Habiéndole dado a éste el nombre ‘Cùøapàla,’ al otro lo llamó ‘Mahàpàla.’[5] Cuando alcanzaron la mayoría de edad,
sus padres los unieron en matrimonio. A su debido tiempo la madre y el padre murieron
y dejaron toda la riqueza a ellos.
En
esa ocasión el Maestro,[6] quien puso en movimiento la rueda de la
doctrina, habiendo venido gradualmente, residía en el gran monasterio
Jetavana—hecho construir por el millonario Anàthapiäðika a un costo de quinientos
cuarenta millones de riqueza—estableciendo a la gran multitud en el camino del
cielo[7] y el camino de la liberación. El
Tathàgata residió solamente por una temporada de lluvias en el gran monasterio
Nigrodha,[8] hecho construir por dos veces ochenta
mil familiares (de Buddha), ochenta (mil) del lado materno y ochenta (mil) del
lado paterno; residió diecinueve temporadas de las lluvias en el gran
monasterio Jetavana, hecho construir por Anàthapiäðika; y residió seis
temporadas de las lluvias en (el monasterio) Pubbàràma, hecho construir por
Visàkhà con una donación de doscientos setenta millones de riqueza. De esta
manera, debido a la magnanimidad de estas dos familias, residió veinticinco temporadas
de las lluvias cerca de Sàvatthì. Anàthapiäðika y la devota laica Visàkha
siempre iban dos veces por día a atender al Tathàgata. Y cuando iban,
conociendo que los jóvenes novicios inspeccionarían sus manos, nunca iban con
las manos vacías. Antes de la comida llevaban solamente comida dura y comida
blanda, después de la comida llevaban las cinco medicinas[9] y las ocho bebidas.[10] Además, en la casa de ellos siempre
había asientos preparados para dos mil monjes. Y si alguien deseaba comida,
bebida o medicina, se le proveía de acuerdo a sus deseos. Entre ellos, Anàthapiäðika,
no hacía pregunta al Maestro ningún día. Dicen que él pensaba “el Tathàgata, el
delicado Buddha, el delicado príncipe, se cansaría predicándome el Dhamma
pensando ‘éste es mi gran benefactor’” y no hacía pregunta debido a su excesivo
afecto por el Maestro. Pero el Maestro, tan pronto cuando Anàthapiäðika se
sentó, pensó: “Este millonario me protege cuando no hay necesidad de protegerme.
Porque yo por cuatro incalculables[11] y más de cien mil eones[12] mientras completaba las perfecciones,
con el único propósito de predicar el Dhamma a los demás, he cortado mi cabeza
espléndidamente decorada, he arrancado mis ojos, he extirpado la carne mi
corazón, he renunciado a mis hijos y mujer, tan queridos como mi propia vida.
Él me protege cuando no hay necesidad de protegerme.” Y le dio una instrucción
religiosa.
[4]En
aquel entonces, setenta millones de personas vivían en Sàvatthì. De ellos,
cincuenta millones se habían convertido en discípulos nobles[13] después de escuchar el Dhamma del
Maestro. Veinte millones eran personas ordinarias.[14] De ellos, los discípulos nobles tenían
dos tareas: 1) antes de la comida hacer ofrecimientos y 2) después de la comida
con perfumes y flores en las manos, haciendo llevar mantos, medicinas, bebidas,
etc., iban al monasterio con el propósito de escuchar el Dhamma. Ahora, un día,
Mahàpàla, cuando vio a los discípulos nobles ir al monasterio con perfumes y
flores en la mano, preguntó “¿a dónde va esta gran multitud?” Al oír “para escuchar
el Dhamma,” pensó “yo también iré.” Fue, reverenció al Maestro, y se sentó en
la parte externa de la congregación.
Ahora
cuando los Buddhas exponen el Dhamma lo hacen de acuerdo con las inclinaciones
de los oyentes después de haber considerado sus potencialidades para los
refugios, preceptos y ordenación. Por lo tanto, ese día, el Maestro, habiendo
considerado su potencialidad, predicó el Dhamma de una manera gradual. ¿De qué
manera? Él expuso un discurso acerca de la generosidad, un discurso acerca de
los preceptos, un discurso acerca de los planos celestiales; el peligro, la
vanidad y la impureza de los placeres sensuales, y el beneficio de la renunciación.
Mahàpàla el dueño de casa al escuchar eso pensó: “Ni los hijos e hijas ni los
hermanos ni la riqueza lo siguen a uno que va al otro mundo. Aun este cuerpo no
va con uno. ¿Cuál es el beneficio para mi de la vida laica? Renunciaré al mundo.”
Él, al final del discurso, se aproximó al Maestro y le solicitó la ordenación.
Entonces, el Maestro le dijo: “¿Tiene algún familiar de quién es pertinente
obtener permiso?” “Señor, tengo un hermano menor.” “Si es así, obtenga su
permiso.” Él aceptó diciendo “sí,” reverenció al Maestro, fue a su casa, hizo
llamar a su hermano y le dijo: “querido, cualquier riqueza mía que hay en esta
casa, animada o inanimada, toda ella es tuya, hazte cargo de ella.” El hermano
dijo: “¿Pero qué hará usted?”[15] “Yo me ordenaré en la presencia del
Maestro.” “¡Qué dices, hermano! Cuando mi madre murió usted fue como mi madre,
cuando mi padre murió usted fue como mi padre; hay una gran riqueza en tu casa;
es posible realizar acciones meritorias viviendo como laico; no haga eso.”
“Querido, después de escuchar la instrucción religiosa del Maestro, no me es
posible vivir como laico. Porque habiendo elucidado la tres características,
las cuales son extremadamente sutiles y abstrusas, el Maestro ha predicado el Dhamma que es hermoso en el comienzo,
hermoso en el medio y hermoso en el final. No es posible viviendo como laico
[5]satisfacer (el Dhamma). ¡Querido, renunciaré!” “Hermano, usted es aún joven.
Renuncie en la vejez.” “Querido, cuando uno es viejo, aun las manos y las
piernas de uno no responden, no están en control de uno. ¡Cuánto menos los
familiares! Yo no haré lo que tú dices. Satisfaré la práctica de monje.
Están
debilitadas por la vejez,
Las
manos y las piernas no responden.
Aquél
cuyo vigor está destruido,
¿Cómo
él practicará el Dhamma?
¡Yo renunciaré, querido!” Y a pesar del llanto de su
hermano, fue a la presencia del Maestro y solicitó la ordenación. Habiendo
obtenido la ordenación de novicio y monje, residió cinco años en la presencia
de su maestro y preceptor. Al final de la temporada de lluvias, habiendo
celebrado la Ceremonia de Invitación,[16] se aproximó al Maestro, lo reverenció,
y le preguntó: “Señor, ¿Cuántos deberes hay en esta religión?” “Monje, hay dos
deberes: 1) el deber de los Textos y 2) el deber de vipassanà. Aprender, de acuerdo con la propia capacidad, una
colección o dos colecciones o toda la Palabra de Buddha contenida en las tres
canastas, memorizarla, exponerla, recitarla; esto se denomina el deber de los
Textos.[17] La realización del estado de Arahant,
por uno de hábitos frugales y que se contenta residiendo en lugares aislados,
después de haberse establecido en el surgir y cesar de la existencia y de haber
desarrollado la penetración por medio de la perseverancia; esto se denomina el
deber de vipassanà.”[18] “Señor, yo renuncié en edad
avanzada; no podré satisfacer el deber de los Textos. Pero satisfaré el deber
de vipassanà. Instrúyame en la
meditación.” Entonces, el Maestro lo instruyó en un objeto de meditación que
conducía al estado de Arahant.
Él
reverenció al Maestro, buscó y obtuvo sesenta monjes para acompañarlo, y partió
con ellos. Después de haber viajado ciento veinte yojanas[19] arribó a un gran poblado de frontera y
allí junto con su grupo entró a buscar comida. La gente, al ver que los monjes
estaban dedicados al cumplimiento de sus deberes, se sintió complacida en sus
corazones, preparó asientos, los hizo sentar, les sirvió comida deliciosa, y
les preguntó: “Señores, ¿a dónde van los venerables?” “A un lugar confortable,
devotos.” La gente inteligente comprendió “los venerables buscan residencia
para pasar la temporada de lluvias,” y dijo “señores, si los venerables residen
aquí estos tres meses, nosotros habiéndonos establecido en los Refugios[20] tomaremos los Preceptos.” Los monjes
aceptaron pensando “nosotros, dependiendo de estas familias, nos liberaremos
del ciclo de la existencia.”
[6]La
gente tomó la palabra de ellos, reparó el monasterio, preparó lugares para
pasar el día y la noche, y se los ofreció. Los monjes siempre iban a ese
poblado a buscar comida. Entonces, un cierto doctor habiéndose aproximado a
ellos, realizó la siguiente invitación: “señores, donde viven muchos
seguramente hay enfermedad. Cuando ésta surja, infórmenme. Yo prepararé
medicina.” En el primer día del retiro de las lluvias, el antiguo[21] se dirigió a los otros monjes y
preguntó: “amigos, ¿en cuántas posturas pasaréis estos tres meses?” “En cuatro,[22] señor.” “¿Es esto apropiado, amigos?
¿No deberíamos ser diligentes? Porque nosotros hemos venido aquí después de
tomar un objeto de meditación en la presencia del Buddha viviente; y no es
posible complacer a los Buddhas con negligencia. Ellos son complacidos
únicamente con buenas intenciones. Realmente, para la persona negligente, los
cuatro estados de sufrimiento son como su propia casa. ¡Sean diligentes,
amigos!” “¿Y usted, señor?” “Yo pasaré (estos tres meses) en tres posturas.[23] Amigos, no extenderé mi espalda.” “Muy
bien señor, sea diligente.”
Entonces,
después que pasó el primer mes, cuando comenzó el mes medio,[24] en el antiguo que no dormía surgió una
enfermedad de ojos. Una corriente de lágrimas fluía de sus ojos como un chorro
de agua de un cántaro roto. Él, habiendo realizado sus deberes de monje durante
toda la noche, al amanecer entró en su cámara y se sentó. A la hora de buscar
comida, los monjes fueron a su presencia y dijeron: “señor, es hora de buscar
comida.” “Si es así, tomen mi tazón y mantos, amigos.” Después él salió. Los
monjes cuando vieron las lágrimas fluir de sus ojos preguntaron “¿cuál es el
problema, señor?” “Amigos, el aire irrita mis ojos.”[25] “¿Señor, no se ofreció el doctor? Lo
informaremos.” “Muy bien, amigos.” Y ellos informaron al doctor. Él preparó un
aceite medicinal y se lo envió. El antiguo mientras sentado aplicó en la nariz
el aceite medicinal y después entró al poblado. El doctor cuando lo vio dijo:
“señor, dicen que el aire irrita los ojos del venerable.” “Así es, devoto.”
“Señor, le envié el aceite medicinal preparado por mi. ¿Se lo aplicó en la
nariz?” “Sí, devoto.” “¿Ahora como se siente?” “Aún duele, devoto.” El doctor
pensó “el aceite medicinal que le envié es capaz de aliviar (la dolencia) en
una sola aplicación, ¿por qué la dolencia no se alivia?” Y preguntó “¿señor, se
aplicó el aceite medicinal sentado o acostado?” El antiguo permaneció en
silencio y a pesar de ser preguntado una y otra vez no dijo nada. “Iré al
monasterio [7]del antiguo e inspeccionaré el lugar donde vive” pensó el doctor
y despidió al antiguo diciendo “si es así, señor, puede irse.” Fue al monasterio,
inspeccionó el lugar donde vivía el antiguo y solamente vio un lugar para
caminar y un lugar para sentarse, pero no vio ningún lugar para acostarse.
Preguntó “¿señor, aplicó (el aceite medicinal) sentado o acostado.” El antiguo
permaneció en silencio. “Señor, no haga así. Los deberes religiosos pueden ser
realizados solamente cuando se cuida el cuerpo. Después de haberse acostado,
aplique el aceite medicinal.” El doctor solicitó una y otra vez. Y él despidió
al doctor diciendo: “amigo, váyase. Decidiré después de consultar.” Pero el
antiguo allí no tenía ni parientes ni familiares sanguíneos. ¿Con quién
consultaría? Entonces, consultando con su propio cuerpo[26] dijo: “amigo Pàlita,[27] dime ¿tú considerarás tus ojos o la
religión de Buddha? Porque en este ciclo de renacimientos del que no se conoce
comienzo es sin cuenta las veces que has quedado ciego. Pero de los varios
cientos de miles de Buddhas pasados ni aun uno ha sido por ti honrado.[28] Ahora has decidido durante estos tres
meses de la temporada de lluvias no acostarte y realizar un esfuerzo continuo.
Por lo tanto, ¡qué tus ojos perezcan o se destruyan! ¡Conserva solamente la
religión de Buddha, no los ojos!” Y pronunció los siguientes versos exhortando
a su cuerpo:
¡Qué
mis ojos perezcan!
¡Qué
mis oídos perezcan y también el cuerpo!
¡Qué
todo lo asociado con el cuerpo perezca!
¿Por
qué Pàlita eres negligente?
¡Qué
mis ojos se consuman!
¡Qué
mis oídos se consuman y también el cuerpo!
¡Qué
todo lo asociado con el cuerpo se consuma!
¿Por
qué Pàlita eres negligente?
¡Qué mis
ojos se destruyan!
¡Qué
mis oídos se destruyan y también el cuerpo!
¡Qué
todo lo asociado con el cuerpo se destruya!
¿Por
qué Pàlita eres negligente?
[8]Después
de haberse exhortado así con tres versos, sentado se aplicó la medicina en la
nariz y después entró al poblado a buscar comida. El doctor al verlo le
preguntó “¿señor, se aplicó la medicina en la nariz?” “Sí, devoto.” “¿Señor,
cómo se siente?” “Aún duele, devoto.” “¿Señor, se aplicó la medicina en la
nariz sentado o acostado?” El antiguo permaneció en silencio y a pesar de ser
preguntado una y otra vez no dijo nada. Entonces, el doctor le dijo: “señor,
usted no hace lo que es bueno. A partir de hoy no diga ‘tal preparó para mí
aceite medicinal’ y yo no diré ‘yo preparé aceite medicinal para usted.’” El
antiguo abandonado por el doctor fue al monasterio y se dijo: “a pesar de haber
sido abandonado por el doctor, oh monje, no abandones tu postura.”
Desahuciado
por la medicina,
Y
abandonado por el doctor,
La
muerte es inevitable,
¿Por qué
Pàlita eres negligente?
Con este verso se exhortó a sí mismo y se aplicó a
los deberes de monje. Al finalizar la parte media[29] de la noche sus ojos y sus impurezas
simultáneamente se destruyeron. Él habiéndose convertido en un Arahant de pura
penetración[30] entró en su cámara y se sentó.
A
la hora de buscar comida, los monjes vinieron y dijeron: “señor, es hora de
buscar comida.” “¿Es hora, amigos?” “Sí, señor.” “Si es así, vayan.” “¿Y usted,
señor?” “Mis ojos, amigos, han perecido.” Mirando a sus ojos, los ojos de ellos
se llenaron de lágrimas. Ellos reconfortaron al antiguo diciendo “señor, no se
preocupe; nosotros nos ocuparemos de usted;” y después de asistirlo con
diversos servicios apropiados entraron en el poblado para buscar comida. La
gente al no ver al antiguo preguntó “¿señores, dónde está nuestro venerable?”
Al oír la noticia, enviaron sopa de arroz.[31] Después tomaron comida, fueron,
saludaron al antiguo y postrándose a sus pies lloraron. Ellos lo reconfortaron
diciendo “señor, nosotros nos ocuparemos de usted; no se preocupe” y partieron.
A
partir de entonces, siempre enviaron sopa de arroz y comida al monasterio. Y el
antiguo continuamente exhortaba a los otros sesenta monjes. Todos ellos,
aplicando su consejo, cerca de la Ceremonia de Invitación, alcanzaron el estado
de Arahant junto con los conocimientos analíticos.[32] Ellos, al finalizar el retiro de las
lluvias, deseosos de ver al Maestro le dijeron al antiguo “señor, [9]deseamos
ver al Maestro.” El antiguo al escuchar sus palabras pensó: “yo estoy débil y
en el camino hay un bosque ocupado por espíritus. Si voy con ellos, todos se
cansarán y no podrán obtener comida. Los enviaré primero.” Entonces, les dijo
“amigos, usted vayan primero.” “¿Y usted, señor?” “Yo estoy débil y en el
camino hay un bosque ocupado por espíritus. Si voy con ustedes, todos se cansaran.
Ustedes vayan primero.” “No haga eso, señor. Nosotros iremos solamente con
usted.” “Amigos, no se complazcan así. En este caso será inconveniente para mí.
Pero cuando mi hermano menor los vea preguntará por mí. Entonces, infórmenle
que he perdido mi visión. Él enviará alguien a buscarme y con él iré.
Reverencien en mi nombre al de Diez Poderes[33] y a los ochenta grandes antiguos.” Y
los despidió.
Ellos
después de pedirle perdón al antiguo entraron al poblado. La gente al verlos
los hizo sentar y les dio comida. Preguntaron “¿señores, se puede saber la
razón de la partida de los venerables?” “Sí, devotos. Deseamos ver el Maestro.”
Ellos después de rogarles una y otra vez comprendieron que deseaban partir; los
acompañaron, lloraron y regresaron. Y gradualmente arribaron a Jetavana y
reverenciaron al Maestro y a los ochenta grandes antiguos en nombre del
antiguo. El día siguiente entraron a buscar comida en la calle donde vivía el
hermano menor del antiguo. El dueño de casa los reconoció, los hizo sentar, los
recibió cortésmente y preguntó “¿señores, dónde está mi hermano monje?”
Entonces, ellos le dieron la noticia. Él al escucharlos se postró a sus pies y
lloró. Preguntó “¿ahora, señores, qué se debe hacer?” “El antiguo desea que
alguien vaya de aquí y cuando llegue con él vendrá.” “Señores, está mi sobrino
de nombre Pàlita. Envíenlo.” “No es posible enviarlo de esta forma. Hay peligro
en el camino. Después de ordenarlo como novicio, es adecuado enviarlo.”
“Señores, hagan eso y envíenlo.” Entonces, lo ordenaron, lo entrenaron por
medio mes en el uso del tazón, los mantos, etc., le explicaron el camino y lo
enviaron.
Él
gradualmente arribó a ese poblado. En la puerta del poblado vio a un hombre
anciano y le preguntó: “¿cerca de este poblado hay un monasterio en el bosque?”
“Hay, señor.” “¿Cuál es el nombre del que allí vive?” “El antiguo Pàlita,
señor.” “Indíqueme el camino.” “¿Señor, quién es usted?” “El sobrino del
antiguo.” [10]Entonces, lo tomó y lo llevó al monasterio. Él reverenció al
antiguo y después de realizar varios servicios y atenderlo bien por medio mes
dijo “señor, mi tío el dueño de casa desea que usted regrese; vayamos allí.”
“Si es así, toma el extremo de mi bastón.” Él tomó el extremo del bastón y con
el antiguo entró al poblado. La gente hizo sentar al antiguo y preguntó
“¿señor, se puede saber la razón de su partida?” “Sí, devotos. Voy a saludar al
Maestro.” Ellos le rogaron de diversas formas que permaneciera sin conseguirlo.
Después despidieron al antiguo acompañándolo parte del camino, lloraron y
regresaron. El novicio llevando al antiguo con el extremo del bastón arribó a
un poblado en el bosque llamado Kaååhanagara—cercano a donde el antiguo había
residido en el pasado. Al salir del poblado, el novicio oyó el sonido del canto
de una cierta mujer que estaba recogiendo leña en el bosque y tomó el signo de
la voz.[34] Porque no hay otro sonido capaz de
apoderarse del entero cuerpo del hombre como la voz de una mujer. Por esto, el
Sublime dijo:
Oh monjes, yo no
percibo ningún otro sonido que se apodera completamente del corazón del hombre
como éste, oh monjes: la voz de una mujer.[35]
El
novicio tomó el signo allí; soltó el extremo del bastón; dijo “señor, espere un
momento, tengo algo que hacer;” y fue a la presencia de ella. Ella al verlo
permaneció en silencio. Él con ella cometió un transgresión de los preceptos.
El antiguo pensó “ahora se escuchó un sonido de canto y, ese sonido de mujer,
se interrumpió; el novicio se demora; él con ella debe haber cometido una
transgresión de los preceptos.” El novicio terminó lo que tenía que hacer,
regresó y dijo “señor, vámonos.” Entonces, el antiguo le preguntó “¿novicio,
has cometido una mala acción?” El novicio permaneció en silencio y a pesar de
que el antiguo le preguntó una y otra vez no dijo nada. Entonces el antiguo le
dijo “debido a esa mala acción ya no hay la tarea de llevar el extremo de mi
bastón.” El novicio lleno de vergüenza se quitó los mantos, se vistió como laico,
y dijo: “señor, yo antes era novicio, pero ahora soy laico. A pesar de haberme
ordenado, no me ordené por fe, sino que me ordené por miedo a los peligros del
camino. Vayamos allí.” “Amigo, la mala acción de un laico o la mala acción de
un novicio aún es una mala acción. Tú como novicio no haz sido capaz de
observar los preceptos. ¿Harás el [11]bien siendo laico? Debido a esa mala
acción ya no hay la tarea de llevar el extremo de mi bastón.” “Señor, hay
peligro de espíritus en el camino y usted es un ciego sin guía. ¿Cómo
sobrevivirá aquí?” Entonces, el antiguo le dijo: “amigo, no te preocupes así.
Ya sea que después de reposarme aquí muera o ya sea que vaya de lugar en lugar,
contigo no voy.” Y pronunció estos versos:
¡Ay!
Soy uno con los ojos muertos,
Venido
de viaje a la selva,
Yaciendo,
no voy,
No hay
amistad con los necios.
¡Ay!
Soy uno con los ojos muertos,
Venido
de viaje a la selva,
Moriré,
no iré,
No hay
amistad con los necios.
Al
escuchar esto, el otro lleno de vergüenza dijo “realmente he realizado una
acción grave, impetuosa e impropia.” Y con los brazos en alto llorando entró en
la jungla y desapareció. Entonces, por el poder de la virtud del antiguo, el
trono de piedra de Sakka, el rey de las divinidades—que tiene 60 yojanas de largo, 50 yojanas de ancho y 15 yojanas de espesor, que es del color de
la flor de la rosa de la china,[36] que desciende y asciende en el momento
de sentarse y pararse, y que se llama Paäðukambala—emitió calor. Sakka pensó
“¿quién quiere hacerme caer de mí lugar?” E inspeccionando con su ojo divino
vio al antiguo. Por esto, los Antiguos[37] dijeron:
El rey
de las divinidades de los mil ojos,
Purificó
su visión divina,
Este
Pàla, que censura el mal,
Purificó
su vida.
El rey
de las divinidades de los mil ojos,
Purificó
su visión divina,
Este
Pàla, que respeta el Dhamma,
Sentado
se deleita en la doctrina.
Entonces,
Sakka pensó: “si no voy a ver al venerable, él que censura el mal, él que
respeta el Dhamma, mi cabeza se partirá en siete pedazos; iré a verlo.” De
aquí:
El rey
de las divinidades de los mil ojos,
El
glorioso rey de las divinidades,
En un
momento vino,
Y se
aproximó a Cakkhupàla.
Y habiéndose aproximado, no lejos del antiguo, hizo
ruido con los pies. Entonces, el antiguo preguntó “¿quién es?” “Señor, soy un
viajero.” “¿A dónde va, [12]devoto?” “A Sàvatthì, señor.” “Continúe, amigo.”
“Pero, señor, ¿a dónde va el venerable?” “Yo también voy allí.” “Si es así,
vamos juntos, señor.” “Amigo, yo estoy débil. Si va conmigo se demorará.” “Yo
no tengo urgencia. Además si voy con usted obtendré una de las diez bases de
las acciones meritorias[38]. Vayamos juntos, señor.” El antiguo
pensó “él debe ser un buen hombre” y dijo “iré con usted, tome el extremo de mi
bastón, devoto.” Sakka tomó el extremo del bastón, acortó la distancia, e hizo
que arribara a Jetavana al atardecer. El antiguo al escuchar el sonido de
instrumentos de viento, tambores, y otros preguntó “¿de dónde es el sonido?”
“De Sàvatthì, señor.” “Previamente, cuando fuimos, llevó mucho tiempo.” “Señor,
yo conozco un atajo.” En ese momento el antiguo comprendió “éste no es un ser
humano; debe ser una divinidad.”
El rey
de las divinidades de los mil ojos,
El
glorioso rey de las divinidades,
Acortó
el camino,
Y
rápido llegué a Sàvatthì.
Sakka
llevó el antiguo a la cabaña de hojas, hecha construir por el hermano menor, el
dueño de casa, para uso del antiguo, lo hizo sentar en una plataforma, asumió
la apariencia de un amigo querido del hermano del antiguo y lo llamó “querido
Cùøapàla.” “¿Qué, querido?” “¿Sabe que arribó el antiguo?” “No se. ¿Pero, el
antiguo arribó?” “Sí amigo. Ahora fui al monasterio y vi al antiguo sentado en
la cabaña de hojas por ti hecha construir.” Dijo esto y partió. El dueño de
casa fue al monasterio, vio al antiguo, se postró a sus pies y lloró. Dijo
“señor, previendo esto, yo no le di permiso para ordenarse.” Concedió la
libertad a dos jóvenes esclavos; los hizo ordenar como novicios en la presencia
del antiguo; les dijo “traigan del poblado sopa de arroz y comida y atiendan el
antiguo;” y se los dio al antiguo. Los novicios atendieron el antiguo
realizando varios servicios.
Un
cierto día, monjes de otra región fueron a Jetavana para ver al Maestro y
reverenciaron al Tathàgata y a los ochenta grandes antiguos. Después visitando
monasterios llegaron al lugar donde vivía el antiguo Cakkhupàla; dijeron
“también a éste visitaremos;” y hacia allí se dirigieron al [13]atardecer. En
ese momento apareció una gran nube de tormenta. Ellos dijeron “ahora es muy
tarde y hay tormenta; mañana temprano regresaremos y lo veremos.” Llovió durante
la primera parte de la noche; en la segunda parte cesó. El antiguo era un
hombre de gran energía habituado a la práctica de meditación caminando. Por lo
tanto, durante la última parte de la noche salió a practicar meditación caminando.
Ahora, muchos insectos[39] habían emergido de la tierra mojada
por la reciente lluvia. Éstos, cuando el antiguo caminaba, perecieron en gran
número. Los asistentes no barrieron temprano el lugar donde el antiguo
caminaba. Los otros monjes dijeron “visitaremos el lugar donde vive el
antiguo,” fueron, vieron los insectos muertos en el lugar donde caminaba el
antiguo y preguntaron “¿quién caminó aquí?” Los novicios respondieron “nuestro
preceptor, señores.” Los monjes se irritaron y dijeron: “amigos, ved la acción
del monje. Cuando tenía ojos dormía y no hacía nada. Ahora que es ciego el
decide caminar y mata esta cantidad de insectos. Él piensa ‘haré el bien,’ pero
hace el mal.”
Entonces,
ellos fueron e informaron al Tathàgata “señor, el antiguo Cakkhupàla mató
muchos insectos mientras caminaba.” “¿Pero, vosotros lo habéis visto matar?”
“No lo hemos visto, señor.” “Así como vosotros no lo visteis a él, de la misma
manera él no vio esos insectos. Monjes, en aquellos que han destruido las
corrupciones[40] no existe la intención de matar.”
“Señor, si él estaba destinado a convertirse en un Arahant, ¿por qué se quedó
ciego?” “Monjes, debido a una acción suya realizada en el pasado.” “Señor, ¿qué
hizo él?” “Bien monjes, escuchad.”
En
el pasado cuando el rey de Kàsi[41] reinaba en Bàràäasì un cierto doctor
ejercía su profesión yendo de poblado en poblado. Al ver una mujer enferma de
los ojos le preguntó “¿qué mal la aqueja?” “No puedo ver.” “Prepararé una
medicina para usted.” “Hágalo, mi amo.” “¿Qué me dará usted?” “Si eres capaz de
hacer que mis ojos regresen a su estado natural, yo junto con mis hijos e hijas
seré tú esclava.” Él dijo “muy bien” y preparó la medicina. Sus ojos se
mejoraron con una aplicación de medicina. Ella pensó: “yo le prometí que me
convertiría en su esclava junto con mis hijos e hijas, pero él no me tratará
correcta y cortésmente. Lo engañaré.” Ella cuando el doctor le preguntó
“¿señora, cómo se siente?” respondió “anteriormente mis ojos me dolían un poco,
sin embargo, ahora, me duelen muy mucho.” El doctor pensó “ésta me engaña, no
desea darme nada; no hay necesidad que ella [14]pague mis servicios; ahora la
haré ciega.” Fue a su casa e informó este asunto a su mujer. Ella permaneció en
silencio. Él preparó una cierta preparación; fue a verla; dijo “señora,
aplíquese esta medicina;” e hizo que ella se la aplicara. Después, sus dos ojos
se extinguieron como la llama de una lámpara. Ese doctor era Cakkhupàla.
Oh
monjes, a partir de entonces la acción realizada por mi hijo lo siguió siempre
por detrás. Porque una mala acción lo sigue a uno como la rueda sigue la pata
del buey que tira el yugo. Habiendo relatado esta historia y mostrado la
conexión, el Rey del Dhamma, como quien sella un documento con el sello real
después de que se le ha aplicado la arcilla, pronunció el siguiente verso:
1. Manopubbaægamà dhammà, manoseååhà manomayà.
Manasà ce paduååhena, bhàsati và karoti và.
Tato naç dukkham anveti, cakkaç ‘va vahato
padaç.
1. Los estados
mentales están precedidos por la mente, liderados por la mente, creados por la
mente. Si uno habla o actúa con una mente impura, de aquí el sufrimiento lo
sigue a uno como la rueda (sigue) la pata (del buey) que tira.
Aquí
“mente (mano)” significa todas las
conciencias de los cuatro planos divididas en (conciencias) sanas de la esfera
de los sentidos, etc.[42] Sin embargo, en este verso, se obtiene
una conciencia asociada con aversión y acompañada con desplacer, la cual está
fijada, definida, determinada, debido al pensamiento surgido en ese doctor en
esa ocasión. “Precedidos (pubbaægamà)”
significa poseídos de eso que va primero. Estados mentales (dhammà): Hay cuatro clases de Dhamma, 1)
cualidad, 2) instrucción religiosa, 3) escritura y 4) aquello que es
insustancial y carente de alma. De éstas:
Porque hay Dhamma y no Dhamma; ambos no dan el mismo resultado.
El no Dhamma conduce al infierno; el Dhamma hace que uno alcance un destino
feliz.[43]
Esto es Dhamma como cualidad. “Oh monjes, les
expondré el Dhamma que es hermoso en
el comienzo.”[44] Esto es Dhamma como instrucción
religiosa. “Oh monjes, aquí algunos hijos de familias nobles aprenden
completamente el Dhamma, es decir,
los discursos, geyya,[45] etc.[46] Esto es Dhamma como escritura. “En
cierta ocasión hay Dhammas
(fenómenos), hay agregados.”[47] Esto es Dhamma como fenómeno
insustancial y también como carente de alma. De éstos (cuatro significados), en
este contexto se refiere al Dhamma como fenómeno insustancial y carente de
alma. De acuerdo con este significado, Dhamma significa tres agregados
inmateriales, es decir, el agregado de la sensación, el agregado de la
percepción y el agregado de las formaciones. La mente es la precursora de éstos
(tres agregados); éstos están precedidos por la mente (manopubbaægamà).